Cuenta Doble Clic Caja España

Tengo el dinero de Caixa Galicia desde que mi padre me abrió una cuenta cuando me fui a estudiar fuera. Entidad ahora llamada Nova Caixa Galicia, he ido viendo su degeneración hasta la decrepitud durante aproximadamente los últimos cuatro años.

Al principio era una caja que no cobraba por  nada, salvo por la tarjeta de débito, pero poca cosa. Se han ido creciendo poco a poco (como dice una amiga mía, en Galicia o te dan las cosas o te las roban) hasta llegar al culmen del despropósito con las indemnizaciones millonarias a sus directivos y el aumento de comisiones a cobrarle al cliente, en este caso yo misma.

Me vienen cobrando ya desde el año pasado la friolera de 15 euros al semestre, más 18 euros de tarjeta de débito. A mayores cobran unos céntimos que no recuerdo por apunte. He ido a hablar con los empleados para que me expliquen la radicalidad de estos cambios en una caja que ha pasado de ser la de los gallegos a la de los banqueros, y se han limitado a defender a la entidad y a acusarme a mí de no tener nómina. En este sentido opino que algunos empleados no son muy listos porque me salí de allí con una mala leche que, si dan con más clientes como yo, a lo mejor ellos también se quedan sin nómina.

O quizá no porque, a la gente de este país, cuanto más le roban más les gusta.

Finalmente conseguí que me sacasen esos cobros semestrales, pero tengo que estar yo pendiente de cuándo me los cargan para reclamarlos. Lo que me faltaba.

Así que, colorada y ardiente de la ira, llegué a casa y consulté en San Google distintas opciones. Hay un blog muy útil que se llama precisamente “mejores cuentas corrientes” (estos sí que saben de posicionamiento, jeje), que ya tengo consultado alguna vez buscando refugio financiero ante ataques de Caixa Galicia pero que, una vez pasado el calentón, dejaba para mañana.

Tras ver distintas opciones, he llegado a la conclusión de que la que mejor me viene es la CUENTA DOBLE CLIC DE CAJA ESPAÑA, porque no me piden nómina para poder tener la cuenta sin comisiones y además me atienden en oficina, no es íntegramente on line. Es decir, la cuenta ideal para parados que todavía no confiamos lo suficiente en los productos bancarios on line.

La solicitud se hace por Internet desde la web de Caja España, y el servicio telefónico, además de gratuito (hay un número 900 y un fijo para los que tenemos tarifa plana) es muy eficaz. Se cubren los datos que piden en el formulario y, por un (1) sólo euro ya se puede abrir la cuenta. Es una transferencia bancaria desde la entidad en la que tengo el dinero, en mi caso la innombrable Caixa Galicia, que me cobrará casi tres (3) euros por la transferencia. Pero prefiero abrir con lo mínimo para comprobar la operatividad de la cuenta, el servicio, etc.

A los dos días ya tenía el contrato en casa. De hecho aún lo tengo porque no me ha dado tiempo a llevarlo a Caja España. También se puede enviar por correo con la misma compañía que te lo mandan, en mi caso MRW, pero tuve un percance con el repartidor (que quedó en llamarme y no lo hizo, con lo que vino cuando le dio la gana y claro, yo no estaba en casa) y prefiero llevarlo yo misma en persona.

Y como adoro leer, me he leído el contrato, que lo mío ya es vicio. Y ¿qué he encontrado? Pues que la tarjeta de débito es sin comisión sólo durante el primer año. A partir de ahí, 18 lerus como las demás. Pero la cuenta sigue siendo sin comisiones y con rentabilidad del 2’50 TAE.

Al final nuestro dinero se lo llevarán los holandeses, los de ING Direct. Esos sí que no cobran comisiones, nada de nada. Y ofrecen servicio en oficina, no sólo por Internet. Pero no sé, no me acaba de parecer un banco sino más bien una tapadera de no sé qué. Además no permiten la domiciliación de recibos, y la cuenta Doble Clic, sí.

Bueno, pues eso. El lunes iré a Caja España y allí me desvelarán el enigma de si la tarjeta de débito es gratis para siempre o sólo durante un año. Y otra cosa: creo que en cajeros Servi Red cobran comisión por sacar pasta. Sale gratis en los cajeros de Caja España, en el resto, a pagar. También tendré que preguntar eso, pero estoy casi segura.

Añadiré información al respecto en forma de comentario.

By centauro veintiuno

Preocuparse por el futuro, amargarse por el pasado

Así llevo yo unos días, en este plan tan vinagreta.

Quejándome, lamentándome, preocupándome por cosas que aún no han pasado, yendo de chunga por la vida.

Dado este estado de ánimo tan deplorable olvidé el motivo principal por el que había retomado este blog, que era para DIVERTIRME, par EXPERIMENTAR, para despejar la cabeza UN POCO CADA DÍA con cosas útiles a la experiencia o al espíritu, o ambos si fuese posible.

En seguida me he dejado atrapar por la centrifugadora que tengo por cabeza. Me he dejado atrapar, ¡y me estaba venciendo! De hecho hoy me desperté agobiada, con palpitaciones y sentimientos de abandono y soledad. Aunque algo tuvo que ver también la sobredosis de croquetas con ali oli que cené…

Así que me voy a dejar de rollos patateros y voy a hacer cosas útiles. Para empezar, diré que estoy en proceso de abrirme una cuenta en Caja España, y que de eso irá mi próximo post.

Se acabó el retorcerse en la mierda porque, quién busca, ten por seguro que encuentra.

He sacado este dibujo de AQUí, y me he llevado una sorpresiva sorpresa :D

By centauro veintiuno

La vida no me sonríe

Y a quién le importa, digo yo, más que a mí misma. Pero voy a hacer lo posible por enderezarme.

Lo que tenga que hacer, contra viento y marea.

By centauro veintiuno

Sexo gratis

Estoy haciendo experimentos.

Mi intención es ver qué entradas tienen más visitas y aprender a generar tráfico en la red, concretamente en este blog que me está sirviendo de laboratorio personal.

Así que eso, que sexo gratis. A ver cuánto suben la estadísticas estas dos palabras mágicas.

¿Cuáles eran? ¿Que las has olvidado? Pues no te preocupes que yo te las recuerdo:

“SEXO GRATIS”

xD

By centauro veintiuno

Aprender inglés

Desde que tengo uso de razón académico he soñado con angloparlar.

Mi primera experiencia con el idioma inglés fue en Primaria, cuando vi escrito el nombre de Shakespeare. No me podía creer que “Xekspir”, una palabra que sonaba bisílaba, se escribiese de una manera tan enrevesada. Y ahí estaba yo, mirando “Shakespeare” y descifrando fonemas.

Pero lo inglés me atrajo desde mucho antes. Con los dibujos de Sherlock Holmes me trascendí a una auténtica dimensión infantil sobre lo brittish. Adoraba aquellos dibujos, tan ingleses ellos. Adoraba a Sherlock y adoraba Londres.

Las cabinas telefónicas y los autobuses eran otros de los objetos situados en categoría preferente en mi imaginario infantil. Y es más: lo siguen siendo, porque mi adoración por Londres y lo inglés permanece intacta. La emoción ya no es de la misma intensidad que de niña, pero aún está ahí. Y no consigo encontrarle explicación.

Cuando por fin conseguí visitar la City, me sentí libre. Nunca una ciudad me hizo sentir tan libre en mi vida, con tanta energía y con tantas ganas de comerme el mundo. Aunque estaba como turista, y todo el mundo me dijo el clásico “oye que no es lo mismo, que la City es muy dura”.

(También Galicia es dura. Y de mollera).

Así que he seguido postergando mi sueño de irme a Londres a aprender inglés. Ya sé que no es el mejor sitio del mundo para aprender el idioma porque hay mucha población migrante, pero a mí me da igual. De hecho, cuando consiga unos ingresos medianamente estables, lo primero que voy a hacer es contratar un curso de inglés y marcharme a vivir la experiencia.

Mientras tanto acometo como puedo la tarea de aprender inglés. Formo parte de un club -que tengo algo desatendido y eso me entristece, porque es realmente muy enriquecedor- que se llama My English Club. Utilizo VOA para afinar el listening. Estuve una temporada con los recursos gratuitos de Vaughan, pero los he ido dejando porque me perdía entre tantas opciones, aunque se me acaba de ocurrir que lo voy a agregar al twitter. El minuto de Richard Vaughan es una útil herramienta exprés. Y después está Youtube, las series en versión original (aunque ahora con el cierre de Megaupload esto es más complicado) y la enseñanza.

En cuanto a la enseñanza reglada, el lugar por excelencia es la Escuela Oficial de Idiomas. Suele haber una por ciudad, pero a mí desde luego me ha servido de poco. Los profesores siguen un método demasiado escolarizado y te preparan más para superar un examen que para mantener una conversación real.

Lo que sí me ha ayudado es aprender con un nativo (pagando, claro, pero tuve la suerte de dar con un australiano que me cobraba 7 euros la hora), mucho más que en academias al uso o en la EOI. Y también mejoré mucho el nivel con un curso del Inem que hice en verano de “Inglés Financiero”, donde tuve la suerte de encontrarme con un profesor irlandés muy parlanchín.

Bueno, y cuando estuve en Londres, claro. A los tres días ya empecé a entender, y a partir del 5º día más o menos dejaba de traducir para mimetizarme con el entorno. Amazing!

Ahora he vuelto a un nivel intermedio, ese gran territorio de nadie, pero descubrí algo muy muy importante, y es que sólo hay una manera de aprender inglés: practicando, practicando y practicando.

Me voy a aplicar el cuento :D

By centauro veintiuno

Reconocer a los vampiros emocionales

Les llamo vampiros emocionales a esas personas que te chupan la energía.

Se les conoce también como egoístas, narcisistas, jetas o interesados. Pero interesados en sus cosas, que quede claro.

Todos tenemos a alguien así en nuestras vidas, algunos incluso a más de uno. Familiares cercanos inclusive, más difíciles de reconocer porque se nos entremezclan los sentimientos y es más complicado discernir si esa persona lo hace por tu bien o no. Pero si te hace sentir mal, sospecha.

Nos solemos dar cuenta tarde de que tenemos un vampiro emocional en nuestra vida y, aún sabiendo que nos perjudica, nos suele costar dejar del todo la relación. Siempre están ahí, dándonos vueltas por la cabeza. Desgastándonos, consumiéndonos, pensando si debemos llamarle o pasar de todo. Pensando si le habrá sentado mal esto o lo otro, si tendría que haberme sacrificado más.

A mí en los últimos años se me han presentado de dos en dos. He tenido el honor de caer en sus garras, salir de ellas y tratar de escapar de su círculo de acción, luchando contra mis propios sentimientos, contra mi voz interior que me pregunta si no seré yo la mala. El peor caso con el que me he encontrado fue con el de familiares madre-hija, menudo tándem. Se apoyan mutuamente y parece imposible salir del pozo negro que te construyen. 

Además, estas personas suelen estar bastante aceptadas en los círculos sociales en los que se mueven. Se las suele considerar buenas, dispuestas a ayudar, generosas, etc. ¿Por qué? Porque se lo montan muy bien, y no se les nota nada hasta que la relación comienza a estrecharse. Y cuando esto ocurre y te estás dando cuenta de que algo no funciona, de que tu vida está girando en torno a esa persona y no entiendes cómo ocurrió ni por qué, la otra persona ya te ha absorbido de tal manera que hará de ti lo que quiera. Hasta ponerte a ti mismo en tu contra.

No les importas lo más mínimo, sólo se importan ellos mismos y sus cosas. No le des vueltas, es así y punto. Y a ti te ven como un instrumento para alcanzar sus fines, tanto materiales como espirituales. Te acabas convirtiendo en su pañuelo de lágrimas, en el que le aguanta el rollo de hora y media por teléfono, en el que le acompaña al médico, el que le da consejos sobre qué hacer en cada momento de su vida. Podrías acabar dándole alojamiento en tu casa si el vampiro así lo quisiese y tú no le pusieses ningún impedimento.

Por ejemplo, a mí una de las últimas que me hicieron es que, esa persona que me estaba vampirizando, estaba viviendo una relación familiar tormentosa y un momento vital complicado, eso pensé yo, pero resulta que había sido así toda su vida. Se enganchó a mí para que yo le sirviese de salvavidas y se encaprichó con la ciudad en la que vivo, de tal manera que se quería venir a toda costa.

Yo me dí cuenta porque me sentí presionada, así que fui capaz de ir rebatiendo sus argumentos forzados para venir a pasar una noche a mi casa, o unos días ya puestos… Por ejemplo, el padre de mi novio se puso enfermo y él se tuvo que ir a dormir con él, así que la vampira aprovechó para ofrecerse a venir a dormir conmigo para que yo no estuviera sola (?), y como le dije que no se preocupase que no me encontraba sola y que tenía mucho trabajo, me dijo que además le apetecía verme (?). Dos respuestas absolutamente inusuales en ella.

Detecté que lo que le apetecía realmente a ella era venir a toda costa, y utilizó la excusa de la enfermedad del padre de mi novio para venir sin que yo la invitase. Aguanté sus indirectas como pude, pero ella hábilmente fue estrechando los vínculos hasta que ya no pude más, me empecé a sentir mal en plan “a lo mejor es cosa mía, si la pobre que lo está pasando tan mal quiere venir pues que venga”.

Fue abrir la veda y al día siguiente, sin tener en cuenta mis necesidades ni mis rutinas, se desató el vendaval en plan “mañana voy, si me hacéis sitio para dormir genial”. Está claro que no le voy a decir que no, no le voy a hacer pagar un alojamiento o dejarla dormir en la calle. Como eso ella ya lo sabía, que yo no le iba a decir que no, y como no tiene escrúpulos o más bien capacidad empática, juega conmigo desde un plano superior de control.

Se apoya en el doble sentido de la situación, porque ella puede decir que yo no la acogí bien, que soy rara, que casi la eché cuando traté de decirle que no podía aparecer cuando a ella le apetecía en casa de la gente, que tiene que tener más consideración con los demás. Nunca va a contar que apareció sin previo aviso, obligándonos a mi novio y a mí a acogerla, cuando a ella le apeteció y como a ella le apeteció, pasando por encima de la convivencia y de las necesidades del resto de las personas.

Así actúan, y no hay más que hacerle.

Así que vamos a ver cómo podemos hacer para reconocer a estas personas para poder prevenirlas y tener unas relaciones sanas:

- Parecen hiperamables. Atentas, generosas, mansas. Un tipo de persona con la que parece que entablas una relación especial. Que parece que te lo cuentan todo, que son transparentes, y que te escuchan. Pero ¡ay amigo!, lo que te cuentan es SU versión de los hechos, esa misma que después escucharán las nuevas víctimas sobre ti mismo. Y te escuchan, sí, para conocerte mejor y encontrar tus puntos débiles, para ver si eres el tipo de presa que les va. Al estrecharse la relación, se convierten en egoístas, tacaños y atacantes, que saben como hacerte sufrir. Y son implacables. No dudarán en hacer lo que estimen conveniente si no haces lo que ellos consideran que tienes que hacer. 

Si les sigues el rollo, poco a poco empezarás a verte hablando con esas personas de sus problemas, rompiéndote la cabeza para ayudarles a solucionarlos.

-Porque también suelen dar pena. Este es un requisito imprescindible, junto con el punto anterior. Nos provocan una simpatía innata porque nos da la impresión de que es gente que lo está pasando francamente mal y, como parecen tan buenas personas, tan sacrificadas y que penan tanto, merecen ayuda. Porque tienen mala suerte. Porque son VÍCTIMAS. He aquí otro dato clave. Porque tú piensas que es un momento vital concreto que están atravesando pero no, son así siempre.

-Así que de repente te encuentras haciendo cosas que no tenías pensado hacer, pero que haces para complacer al vampiro. Eso te hace sentir mal contigo mismo, pero si dejas de hacerlo te sentirás mal por esa persona. Entras en una espiral de autodestrucción muy peligrosa.

-Todo eso es por el temor a decepcionarlos. Crees que si los decepcionas los vas a hacer aún más infelices, y desde luego no quieres ser cómplice de su infelicidad. Te encuentras pensando a todas horas en esta relación porque  la última cosa en la que te estaba comprometiendo era muy fuerte ya, o el último comentario te hirió la autoestima, crees que se está pasando con su actitud pero claro, está mal la pobre o el pobre, y tampoco vas a ser tan cruel de darle una mala contestación aunque se la merezca,… y así te pasa el tiempo mientras ellos ya están a otra cosa.

- Se te suben a la chepa. Se te van a subir, da igual como te pongas. Según cojan margen de maniobra, ea, ya los tienes encima. Es como que tienen que equilibrar su balanza de energía y, si la tuya es alta, pues nada, hay que bajarla como sea para que se ponga al nivel de la de ellos. Su intención es que hagas lo que ellos quieren para darse satisfacción a sí mismos. Es decir, sus consejos para ti serán aquellos que piensen que les van a beneficiar a ellos. Es muy retorcido, lo sé, pero así es. Si fuera sencillo los podríamos reconocer a la primera, y no cuando ya nos han jodido de pleno.

-Otro dato: suelen elegir a personas con cierta alegría de vivir y que se quejan poco. Buscan lo que ellos no tienen. Y como no entres en su juego no te volverán a llamar ni para desearte Feliz Navidad. A por otra presa, tú ya no les sirves. Te harán un mobbing extraño y, de pasar a llamarte casi todos los días, de repente desaparecerán de tu vida. Tú creerás que es por tu culpa, que algo hiciste mal, pero no es así: ¡lo has hecho bien! Una persona equilibrada y normal con la que sí es agradable y sano mantener una relación no tiene esos cambios de comportamiento tan radicales.

-Otra manera de desenmascararlos: prueba a hablar de tus problemas. A ver cuánto aguantan escuchando. Te dirán que esos no son problemas, que tú que vas a quejarte con la vida tan buena que llevas, que mira yo que me pasa esto… y ya estás en sus redes otra vez.

-Y cuando a alguien le pasa algo, lo trasladan inmediatamente a su realidad. Por ejemplo, una amiga ha tenido que ingresar en el hospital por un dolor terrible en el tórax. Un vampiro se preocupará por la persona pero con el único fin de conocer cuáles son los síntomas y cuál es el diagnóstico para estar prevenida por si le pasa a ella algún día. Realmente le da igual el estado de salud de esa persona, sólo le importa el suyo propio. Pero no se le va a notar porque preguntará igual por ella e incluso irá a visitarla a ver cómo se encuentra. El caso es que su último interés es sí mismo.

- Suelen funcionar por teléfono o por email. Necesitan estrechar las relaciones cuanto antes para ver si les sirves. Van tanteando, tanteando y, cuando te das cuenta, ya los tienes insertados en tu vida.

- Y no les gusta nada hablar claro. Hablar claro sobre ellos, vamos, sobre todo cuando los has pillado. Si por ejemplo tratas de decirle “mira, es que esto me ha parecido mal” con el fin de arreglar una de las múltiples situaciones complicadas que se te presentarán con ellos de por medio, en seguida entrarán en pataleta y acabarás aún peor de lo que empezaste porque serán capaces de darle la vuelta a la tortilla y hacerte quedar a ti como un ogro. Para los demás e incluso para ti mismo.

Así hizo la vampira de mi ejemplo. Le dije que hubiera preferido que viniese el fin de semana como acordamos, en lugar de haber aparecido cuando ella quiso y entre semana, ya que tenemos cosas que hacer. Se lo dije porque presuntamente teníamos (obsérvese el “teníamos”) una buena relación y creí que eso se podría decir en confianza. Pues cuál fue mi sorpresa cuando comenzó a amenazarme con que se iba. Que no entendía que me molestase tanto, que ella está en el paro y tampoco tiene nada que hacer, que tampoco le parece tan terrible venir un jueves en lugar de un viernes. Le habían dado igual mis explicaciones.

El resultado es que te sientes como el culo. O aún peor, te dicen que perdones, que no se han dado cuenta, que vaya hombre, mientras te están lanzando una maldición gitana. Y no te dejarán en paz diciéndote que lo sienten, y acabarás sintiéndote mal también. Y lo contarán a diestro y siniestro para que vea todo el mundo cuán susceptible eres y lo buenos que son ellos reconociendo sus errores. Sea como sea, siempre parecerá que eres tú el que se equivoca.

Y ya ves, da igual lo que hagas, con esta gente siempre te sentirás mal. Y no, no estás loco si piensas que esa persona es un poco rara, que esa reacción que tuvo aquélla vez fue desmedida, que se queja continuamente y te envuelve en sus problemas, que se te instala en la vida y no sabes de qué manera ha pasado, que después de hablar con ella te queda una sensación de malestar extraña y que si no hablas con ella también, que tienes la sensación de ser una pieza de su tablero, pero tampoco es eso. Que no sabes bien qué ocurre, pero esa persona te hace pensar demasiado en ella. 

No estás loco. Así que huye, y que se vaya a restregar sus lamentos y a chupar energía a otro lado. O dile lo que te dé la gana si te apetece para que no vuelva a tratar de relacionarse contigo. Porque tú no le importas nada, porque todo lo hace por su propio interés, porque te va a desgastar sobre manera y, cuando tú necesites su ayuda, estará diciéndote por teléfono que cuánto siente que estés mal pero que no te puede ayudar que está muy ocupada y te volverá a contar sus problemas que ahora ves como chorradas, o te dará instrucciones por teléfono de cómo cree ella que puedes hacer (siempre de manera que la situación le beneficie a ella, no a ti), o te dirá quizá que le da tanta pena verte así que no puede con el alma o, lo más probable, hará mutis por el foro porque ya tiene a un nuevo incauto que le aguante el rollo.

Las relaciones con las personas han de ser enriquecedoras, que nos ayuden a salir adelante, recíprocas y satisfactorias. De otra manera se convierten en algo que nos deja tan indefensos que nos quedamos sin fuerza para concentrar la atención en lo verdaderamente importante, que es vivir, y vivir tranquilos.

(Si a alguien le interesa, mi relación del ejemplo es actualmente inexistente. Aún estoy en lucha para superarlo y de ahí este artículo, que es un auténtico expurgo. Así que, si no quieren seguir mi patético ejemplo, practiquen las relaciones sanas, que la vida es muy corta para gastarla con vampiros emocionales y demás fauna).

By centauro veintiuno

Sueños de crisis

He soñado que había gente en la calle protestando porque se podía despedir libremente a los trabajadores sin tener que pagarles nada.

Menuda pesadilla…

By centauro veintiuno

Tomar la píldora

En la última revisión ginecológica me han detectado un quiste en el ovario mediante una ecografía vaginal.

Como consecuencia del hallazgo, me han recetado “la píldora”. Sí, esa anticonceptiva que en algunas farmacias aún se ponen nerviosos al despachar. Nunca la he tomado y me da un poco de cosa por sus contraindicaciones, pero bueno, es por prescripción médica.

La ginecóloga me apuntó en un papel la marca de la pastillita y la pauta de toma: “una cada 24 horas”. Cuando llego a la farmacia resulta que no estaba la medicación activada, sí cargada pero no activada, así que tuve que ir a mi médico de cabecera para que arreglara el desajuste. Porque yo lo de hacer las cosas a la primera como que no.

Es viernes, así que me tengo que joder y esperar al lunes.

Finalmente se soluciona lo de la tarjeta sanitaria y ya tengo mi medicación activa y apta para retirar. Allá me voy, la consigo y, una vez en casa, me siento delante de la caja y la miro. La abro y miro entonces las pastillitas de colores, pequeñas ellas, bombas hormonales me viene a la cabeza, qué va, hoy en día la píldora no es lo que era.

Abro un comprimido y lo ingiero. Una cada 24 horas, son las 12’00, mañana más.

Al día siguiente, otra. Se me pasó un poco la hora, bueno, dará igual, supongo.

Al día siguiente, otra. Me encuentro un poco rara, bah, un mal día.

Al día siguiente, otra. Empiezo a hinchar. Me duelen las tetas. Tengo la sensación permanente de que me está bajando la regla, dolor.

¿Serán los efectos secundarios? Me voy al prospecto, lo que quería evitar a toda costa teniendo en cuenta mis tendencias hipocondríacas. Oh, cielos. El descubrimiento es terrorífico: ¡hay unas instrucciones de uso! ¡Unas pautas para tomar la píldora inocua!

La más importante es que  hay que empezar a tomarla el primer día de regla, no como hice yo en plan ¡ala! venga lacasitos pa’dentro. Ya me ves llamando a planificación familiar para explicar el desaguisado. Respuesta: “suspenda la toma”.

JAJAJA Eso ya lo sabía yo.

Y así lo hice, por prescripción médica otra vez, y por sentido común of course. Al día siguiente estaba genial, seguía un poco hinchada pero nada que ver. Quiero pensar que la ginecóloga dio por hecho que yo ya había tomado la píldora antes y por eso no me explicó lo de tomarla el primer día de regla.

Pero a lo que voy: ¿es inocua, como dicen? Pues ya vemos que no. A mí me provocó un desajuste hormonal considerable en solo tres días. Encima las instrucciones de toma son bastante difíciles de comprender a la primera, aunque realmente lo que hay que hacer es una chorrada: tomarla siempre a la misma hora, una semana de placebo o descanso y vuelta a empezar.

Supongo que las instrucciones estarán escritas por un hombre, bajo el criterio lógico de un hombre. Porque si no no puedo comprender tanta dificultad en exponer algo tan sencillo.

Además, ¿para cuándo un anticonceptivo masculino que funcione? ¿Por qué siempre penamos las mujeres?

¿Será por la sociedad patriarcal en la que vivimos?

Otro día expondré mi teoría sobre las aspiradoras, contrastada con otras mujeres, y veréis que lo de que no dejen que haya no haya mujeres mandando e inventando nos ocasiona más problemas de los que creemos.

Sí, este es un post reivindicativo de que las mujeres somos las mejores pensando cosas para las mujeres. Lo demás es humo, o sea, marketing.

By centauro veintiuno

Hora de Aventuras

Son unos pedazo de dibujos que se te va la olla.

Los ponen en Boing y al principio no me lo podía creer, pero ahora ya estoy enganchadísima a Jake el perro, Finn el humano y la Princesa Chicle.

¡De verdad que hay que probar esta experiencia triposa a más no poder!

Aquí el opening:

By centauro veintiuno

“Creemos que hay un número infinito de universos como el nuestro”

 

Esto lo dice Walter Lewin, un profesor de física que tiene un montón de clases a las que acceder gratis online (porque le gusta divulgar y compartir la información) y al que le han hecho una entrevista aquí.

Yo no quiero ser aguafiestas pero, si los universos que hay por ahí son como el nuestro y encima infinitos, por mí pueden dejar de buscar.

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Me salen unas cosas de la cabeza…

By centauro veintiuno