Certificado Digital

Ya tengo mi Certificado Digital, descargado, instalado y listo para usar. 

Si quieres conseguir el tuyo, sigue los siguientes pasos:

1. En el ordenador que uses habitualmente, dirígete a la web de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre. Abajo a la derecha, pincha en “Obtenga su certificado digital”. 

2. Como eres una “persona física”, dirígete a ese apartado. Si lo quieres para tu ordenador, “certificado software”. Después “solicitar certificado”. 

3. Introduces tu NIF en la casilla disponible y envías la petición. Se generará un código que es TU código, personal e intransferible. Apúntalo.

4. Con el código, dirígete a una oficina de la Seguridad Social. Allí solicitas hablar con un funcionario para que pueda acreditar tu identidad. Que, efectivamente, tú eres quién dices ser. Te pedirá el código, imprimirá unas hojas, te las hará firmar, te llevas una para tu casa y a ver si funcionó el experimento. 

5.  Ya en tu casa, vuelves a la web de Fábrica Nacional de Moneda y Timbre. “Obtenga su certificado digital”, “Persona física”, “Obtener certificado software”, y ahora sí, “DESCARGAR CERTIFICADO”. Si todo ha ido bien, el bichito se te instala solo en tu navegador. Da igual el que tengas. 

6. ¿Quieres verlo? Busca la opción de “configuración” en el navegador, en Chrome está en “opciones avanzadas”, y después aparece la pestaña “administrar certificados”. Le das ahí y ya lo ves, qué mono él, que hasta lo puedes exportar a otro soporte para llevarlo contigo o hacer una copia de seguridad.

Yo ya lo he probado para tratar de apuntarme a una convocatoria para profesores interinos en Portugal. Todo ha ido bien, y me he pegado un curre del copón y medio porque tuve que escanear todos los títulos y certificaciones y demás para subirlo a la aplicación. Rellenar los aparatados con nombre de sesudos congresos, cursos y conferencias, con fechas de inicio y final y breves resúmenes. 

Un horroroso infierno que me llevó toda la mañana. Pero que hice con gusto porque:

1. Estaba estrenando mi certificado digital.

2. Estaba retomando mi carrera (?)

3. Estaba haciendo un trabajo que ya me quedaba hecho.

4. Estaba abriendo una ventanita a salir de este ambiente de podredumbre que me rodea.

Pero a ver, soy yo, no nos engañemos. No pudo ir todo tan bieeeennn como parece que ha ido, ¿a que no?

PUES EFECTIVAMENTE, NO.

Después de cargar todos los datos, inicié el proceso de inscripción. Te van pasando pantallitas en plan: reúno las característcas de titulación que solicita la convocatoria, soy o no soy española mayor de 18 años, no he sido separada de la administración ni inhabilitada ni esas cosas que les hacen a los corruptos, etc. 

Hasta que llego al apartado “ACREDITAR EXPERIENCIA DOCENTE”. Tengo experiencia abundante como Educadora Social, y como monitora de apoyo escolar, o como profesora de clase particular, pero no tengo eso que denominan Experiencia Docente. Me imagino que se refiere a eso que ellos entienden como amaestrar a niños entre cuatro paredes. 

Otras veces me he apuntado a estos procesos y nunca tuve mayor problema. Hasta ayer. Traté de engañar a la aplicación y seguir para adelante como si tal cosa, pero nada. ¡Son máquinas, demonios! Están programadas para no fallar y para detectar errores. Me exigen al menos 6 meses de experiencia docente para poderme inscribir

:( :( :( :( buuuuuuuuuuuuuaaaaaaaaaaaaaaahhhhhhhhhhhhhhhhh

Pena, penita, pena. Yo que ya me veía aprendiendo portugués y cantando melancólicos fados. A la mierda. Again.

Así que tanta ilusión, tanto esfuerzo, tanta gana a tomar por culo. Gracias, burocracia.

 

Eres odiosa aunque se te trate con paciencia. 

Pero el certificado digital de perlas, todo hay que decirlo.

Y mis títulos ya están digitalizados, hurra. 

 

 

Desintoxicándome

Después de estos meses empantanada haciéndole frente al trabajo basura del que me echaron el lunes con lenguaje neoliberal en medio de un restaurante pijo, ayer estuve todo el día EN LA BIBLIOTECA.

Qué gusto, por favor. Qué necesidad tan imperante de adquirir conocimiento.

No sé si podré volver a trabajar en unas condiciones tan precarias, estoy harta. Estoy en ese punto al que mucha gente llega de que ya ni quiero apuntarme en ofertas de empleo. Las sigo mirando pero tienen todas tal tufo a podrido que me quitan las ganas de trabajar en algo que no sea la administración.

Por si fuera poco, aún no cobré. Y cuando me dirijo al Inem a hacer la inscripción de rigor, me encuentro con que les ha explotado una cañería y está todo lleno de heces fecales. Así como os lo cuento. Que tienen que desinfectar, que se los come la mierda. Muy simbólico todo.

Me atendió el director, que fue quién me dio la buena nueva (yo vi revuelo y pensé que había manifestación o algo en sentido protesta, ilusa de mí). Aproveché para comentarle que me había echado por no superar el período de prueba, cosa que no era del todo cierta, y que si me perjudicaba de cara a las prestaciones  o yo qué sé. Me dijo que no, ya lo imaginaba, pero me lo confirmó y me quedé más tranquila. 

Lo fuerte fue lo que me dijo después. Algo tal que así: “Hoy en día si cobras ya te puedes dar por satisfecha”.

En el Inem. El director.

Algo parecido me pasó en la Seguridad Social, a dónde fui a comprobar que efectivamente me habían dado de baja y a sacar el certificado digital para gestionar por Internet. El funcionario me dijo que estaba todo en el aire, que cada viernes les llegaban instrucciones nuevas, que él ya no sabía nada y había optado por pasar de todo. 

Este Gobierno no solo nos quita el dinero: también nos hunde la moral.A los ciudadanos, a los funcionarios, a los obreros, a los autónomos, a los etc. Menos a los energúmenos como mis ex jefes, a esos les motiva. Y a Bárcenas y a Urdangarín y a los Pokemon. 

Ya estoy disertando. 

A lo que iba: que estoy en proceso de desintoxicación del embrutecimiento al que he estado sometida. Me noto torpe, lenta, con poco vocabulario, con incapacidad para hilvanar ideas de manera coherente. 

A entrenar. 

 

Me han despedido

Así es. Ayer. En un céntrico restaurante con olas de 10 metros de fondo. De pie. En medio de la gente más pija de la ciudad. Mientras ellos esperaban la comida, a la que no me invitaron. 

Me despidieron eufemísticamente, “Se para la zona”, me dice el lerdo con unas gafas de aviador con reflejos multicolor puestas dentro del restaurante. Serás muy rico, pero eres un pailán. 

“Se para la zona” ¿Que la separe? ¿En trozos? (risas)

Tuve que cortar sus estupideces neoliberales de camuflaje de la realidad con un “¿Me estás despidiendo?” allí, de pie, en medio del restaurante caro, con los de la mesa de al lado atentos, que los vi por el espejo. “Hombree, despedir despedir… yo no lo llamaría así”. Tócate los cojones, mira que eres anormal.

Dije que no me parecía apropiado estar hablando de ese tema en ese lugar y de esa manera, así que la joven escudera me condujo a una zona más apartada. Allí me dijo que si estaban encantados con mi trabajo y todas esas chorradas. Desde luego de mi trabajo queja no tienen: soy la única intelectualmente capacitada de la panda de cenutrios a su servicio. Y universitaria, que diga lo que diga este Gobierno, sigue siendo un plus.

Universitarios a precio de saldo. Condiciones precarias, resultados precarios. El mal del país.

Pero soy idiota. Me comporté como una idiota. Me pilló totalmente con la guardia bajada, baja de defensas. ¿Me lo hicieron a propósito? Tratada como escoria, respondí como escoria. 

ERROR

No mantuve la cabeza fría, no dominé la situación. Tenía yo la sartén por el mango, pero se me escapó de las manos al desestabilizarme el entorno. Mal hecho.

Tenía que:

- Decirle que si le parecían formas de despedir a alguien. 

-Pedirle la carta de despido, que qué era esto.

-Solicitarle mi dinero, que aún no cobré.

-Preguntarle si se creía con derechos sobre mi persona por tenerme contratada o cómo iba la cosa.

Ahora ya pasó. Tampoco quería un enfrentamiento, y menos allí delante de toda esa gente de bien. Así que cedí como una cateta ante los de Madrid. PERO a veces hay que enfrentarse, hay que liarla.

PRINGADA. Tengo que decirlo más: PRINGADA

No sé qué me pasa, en situaciones en las que me están jodiendo tengo una extravagante tendencia a ser comprensiva. Como si tuviera que ser yo la que tiene que suavizar el enfrentamiento, asumiendo la mierda que me echan y listo.

Consolando al agresor. Mentalidad de súbdita.

TENGO QUE CORREGIRLO A LA DE YA. Tuve una oportunidad de oro para practicar y no la he aprovechado. Al contrario, encima voy y les digo que he aprendido muchísimo. 

(Aplausos)

En serio, me hay que poner un puto luminoso en la frente de GILIPOLLAS PROFESIONAL.

Ahora ya fue.

Defenderme. Pelear. Con la mente fría. Pero siempre me pillan desprevenida, joder. 

Resumiendo: hice el panoli y aún no cobré.

Bien por mí.

 

 

Tener un trabajo de mierda cuando quisieras estar preparando una oposición

Estoy desempeñando las labores de comercial a puerta fría. Para que después a alguien se le ocurra decir que no trabajo, que soy vaga o que no me busco la vida.

Pero es terrible. Llevo en este negocio desde noviembre, desde que me quedé sin el curre de redactora. Me palpita el párpado izquierdo permanentemente, tanto por el estrés como por el agobio de estar dedicándome a un trabajo de mierda con las oposiciones a la vuelta de la esquina.

Estoy dada de alta tres horas semanales y cobro 440 euros al mes. Como imaginaréis hago bastantes más horas, además de las correspondientes labores de oficina en mi casa con mis medios (teléfono, Internet, ordenador) para contactar con los clientes y conocer sus decisiones sobre el producto.

Tengo objetivos. Aguanto gritos de gente que me echa de sus casas y voy a horas diferentes en función de cuándo es más previsible que la persona en cuestión esté localizable, así que vivo sin horario fijo, sujeta a las circunstancias. Ando a la intemperie en GALICIA, temporal tras temporal, aunque mis jefes han sido flexibles los días de alertas rojas y no he tenido que salir (what a detalle!); pero tuve que hacer trabajo de oficina, porque siempre hay trabajo de oficina.

Desquiciada. 

A pesar de que llevo una semana puntuando bajo NO ME ECHAN. Juro que no lo entiendo. Supongo que será porque soy LA ÚNICA QUE LES QUEDA EN  LA CIUDAD. Mi compañero se cambió de empresa y se fue a su ciudad de residencia ya que aquí no le estaba rentando por los desplazamientos y demás. Cogió este trabajo por deudas. Yo lo cogí por necesidad de ingresos periódicos si no quiero verme en la puta calle en unos meses,ya que no tengo quién me ayude a nada. Mi padre de vez en cuando me da 100 euros, pero ya me dirás qué soluciono con 100 euros.

Y esto es otra cosa que me fascina. La gente se queja de que no encuentra trabajo, pero les digo que mi empresa siempre busca gente, que es un trabajo mal pagado y cutre pero que algo es algo, y me miran como si fuese la pringada suprema. Ya van tres que les llega escasamente para el recibo de la luz que me dicen: “¿Mal pagado y encima hay que andar por los portales? Yo paso”. Uno aún me dio una respuesta coherente basada en sus principios en plan que él para una pandilla de estafadores no movía un p*to dedo.

Vale. Ahora que me expliquen por favor DE QUÉ COJONES VIVEN. Uno me dijo que se iba a marchar a Argentina (?), otro vende porros y trabaja de camarero en un garito y el otro tiene ahorros, ok, pero es que hasta se fue de vacaciones estos Carnavales. Y su padre está en el paro y él tiene una niña, ojo.

Así las cosas, persisto en la idea de que debo de ser gilipollas o algo. 

O muy pobre de dios.

Esta semana se supone que van a venir mis jefes, que ya iban a venir la pasada. Ahí está, ya me late el párpado. Yo no sé si ser franca con ellos y decirles que me echen, que renuncio a la indemnización pero que no me pongan que lo dejo yo para no perder el subsidio, o callarme y beneficiarme en este tira y afloja.

Na, voy a callarme y aprovechar. Que son ricos.

Aún está por ver si cobré este mes. Porque esa es otra: tienen la formalidad en el culo.

Me parece muy fuerte que si estás mal en un trabajo no puedas dejarlo, a todas estas. El empresario incluso te puede dejar sin cobrar pero tú no puedes irte. Relaciones herederas del Antiguo Régimen.

Creo que hasta ahora me ha ido todo tan regular porque solo he dado con delincuentes y vagos, fundamentalmente bienhallados en la administración local. Las pocas veces que he dado con profesionales y currantes, me han valorado y les ha gustado mi trabajo. Eso se nota. Y la envidia de los compañeros porque eres superior intelectualmente también se nota.

Cuánto me ha costado aprender a cerrar el pico y a mantener el nivel de mediocridad, cuánto. Insoportable.

A nivel personal he tenido el profundo bache de la muerte de mi madre, que me ha dejado a mi desamparo y bastante desnortada.

PERO YO LO VOY A CONSEGUIR. YO VOY A ENCONTRAR UN TRABAJO ESTABLE Y BIEN PAGADO EN EL QUE ME VALOREN PROFESIONALMENTE.

Voy a ir a congresos y hablar inglés, y disfrutaré de un año sabático haciendo Antropología de Galicia. Publicaré libros. Ya lo veréis.

Lo voy a lograr, y este blog va a ser testigo de ello. Porque yo estoy diseñada para algo más que para estar vendiendo por las puertas. Porque tanto esfuerzo va a tener recompensa.

Porque esta manera de pensar es lo único que da sentido a mi vida de derrotas.

Estudiar Historia

La de cosas que estoy aprendiendo con el temario para profes de secundaria de Geografía e Historia. Es increíble lo poco que podemos hacer los pobres por mejorar nuestra situación.

¿Sabéis qué es lo mejor de todo? La sensación de frescura que me da volver a estudiar. Es maravilloso, incluso tengo más vocabulario y las ideas mejor organizadas. 

Que no os engañen: la universidad sí que sirve para algo. Sirve para ti para siempre.

Fantasmas del pasado

Hoy he tenido un retorno espacio temporal a la altura del 2001/2002. No lo recuerdo con exactitud porque tengo tendencia a olvidar las cosas que me hicieron sufrir, para bien o para mal.

Todo empezó siguiendo el rastro de la “Operación Pokemon“. Como tuve la buenaventura de trabajar en varios de los ayuntamientos implicados, me hace gracia ver cómo se les va complicando el percal. Que se lo merecen, por ladrones. Aunque me temo que van a salir todos de rositas.

Bueno, el caso es que siguiendo la pista de un alcalde imputado se me ocurrió googlear a la concejala que tuve de jefa por aquellas épocas. Vi con alborozo que sigue haciendo las mismas gilipolleces que por aquellas fechas en las que yo era su subordinada con carrera. Y me enteré de algo mejor: su hijo se pegó un tiro en una pierna a lo Borbón. Lo juro. Encima en el centro de mayores en el que lo enchufó su mamaíta. Y voy y me entero seis meses de que pasara el desafortunio, con lo guay que hubiera sido vivenciarlo en directo. Estaba animada, me estaba riendo delante del ordenador. Esto prometía.

Y empezó a morderme la curiosidad malsana. Esa que te ataca cuando buscas a tu ex en Facebook o pones en Google a esa antigua mejor amiga con la que ya no te hablas porque te hizo una putada. Poseída por el descontrol, la busqué. Busqué con nombre y apellidos a la que fue mi compañera de trabajo durante más de un año. Una pailaroca desmotivada y sin blanca a la que, se puede decir, le enderecé la vida. No solo le dejaba dinero sino que además le daba ideas para sus trabajos y la animé a volver a la universidad. A cambio de nada.

¿Hola? Sí, soy gilipollas integral.

Hoy no me pillaría ni en taxi.

El caso es que me encontré con una conferencia que dio en un colegio a padres aburridos. Porque ya hay que estar aburrido para ir a escuchar hablar a la tipa esa. No pude pasar de los 10 minutos, y a saltos. Qué tía. Sigue siendo el colofón de la vagancia, la personificación de la ley del mínimo esfuerzo. Me vino de golpe esa sensación de mediocridad y decrepitud que cubría como un tedioso manto aquella etapa de mi vida en la que casi fui funcionaria.

Ella lo consiguió, yo huí. A veces aún dudo sobre si habría hecho bien, si no fue uno de esos lamentables errores que cometemos, o una oportunidad que dejé pasar. Pero tal día como hoy lo  veo claro: lo que parecía una oportunidad fue una trampa mortal que me tuvo atada a Galicia todo el tiempo que me duró el trabajo. Me impidió volar, me acomodó en un statu quo que no iba conmigo.

Fue una cárcel disfrazada de ventana al mar.

Ahora, rondando los 40 y currando de mierdas varias mientras trato de estudiar para una oposición, las cosas no me van bien. Pero sepultada en la cotidianidad de la hipocresía y de la mediocridad tampoco creo que me fuese mejor.

¿A dónde me conducirá este camino por el lado menos pautado de la sociedad? ¿A dónde me dirijo mientras la masa va concentrada por su carretera señalizada?

Como dice el Dr. Who en la película: “A casa, pero por el camino más largo”.

Pues eso.

El primer Doctor, el de la bufanda enorme, el que marcó mi infancia y me llevó a navegar por el espacio.

Ya le valió a Jordi Évole con la #OperaciónPalace

A lo mejor se cree que es Orson Welles. Pues aún tiene que tomar mucho colacao.

Menuda pérdida de tiempo. No suelo ver su programa porque me resulta bastante tendencioso y una parte del circo mediático más, pero hoy hice una excepción. Es decir, que retrasamos la peli de los domingos para ver qué noticia tan sorprendente nos tenía que contar el niño bonito de La Sexta.

Estaba viendo el paripé y no me podía creer nada, de hecho entré en Twitter a ver qué estaba opinando la gente porque no me parecía serio. Ya sé que a toro pasado es muy fácil decir “yo ya lo sabía”, pero a ver, es que una cosa así no la suelta Jordi Évole, ni siquiera el Wyoming, un domingo en prime time. Es absurdo.

Por otra parte, me hacía dudar el hecho de que tantos políticos y periodistas se prestasen a la farsa, así que en este sentido casi me la cuela.

Sin embargo, y afortunadamente, porque veo que lo tengo afinado, me pudo el sentido común: no veo yo a los españoles organizándose sin cagarla, menos con políticos por el medio, y para una trama tan compleja, con tanta gente implicada. Im po si ble. Esto es una evidencia.

A lo mejor se creen que fue divertido, o incluso genial. A mí no me lo pareció, y eso que tengo buen humor, aunque aquí lo oculte especialmente o no lo muestre como lo hago en mi cotidianidad.

Hasta hubiera preferido haber visto a Risto vs. Zapatero.

Me siento engañada. Señores de La Sexta, devuélvanme mi hora perdida.

Ser profesora de Geografía e Historia en Secundaria, a estas alturas, rondando los 40

A eso estoy dedicando mi sábado: a prepararme un temario del demonio para poder hacer el examen de oposición a Profesores de Enseñanza Secundaria en la especialidad de Geografía e Historia.

Cuando digo que estoy estudiando, el común de los mortales me mira raro. Como si no estuviera bien de la cabeza, o perteneciese a un grupo poblacional de frikis. La tía de mi novio, por ejemplo, me preguntó si no era un poco mayor. Una señora que no dio palo al agua en su vida y que se mantuvo (y mantiene) económicamente de los maridos.

Pero es un sentir general. Cuando digo que estoy estudiando, me miran raro, o se ríen un poco, o me ven como una fracasada.

Oh, esa palabra: FRACASADA.

Hay que decirla más.

Pues miren, señores, voy a explicar una cosa. Estudiar es bueno para la mente, es como gimnasia para el cerebro. Además, la Geografía te ayuda a situarte en el mundo, y la Historia te lo explica. Te ayuda a entender por qué estás dónde estás. Te muestra lo pequeñito que eres y lo grande que es el mundo.

Es autoayuda científica, más enriquecedora que las leyes del secreto y cosas similares. Y verídica, ojo. Contrastada.

Además, te ordena los pensamientos, te da una secuencia narrativa de la vida y te sugiere hacia dónde pueden conducir los acontecimientos presentes. A ti como persona perteneciente a una clase y a ti como individuo perteneciente a un momento sociocultural, ubicado en una determinada latitud planetaria, sujeto a un condicionamiento natural y antrópico.

Casi poesía.

También aporta material más que suficiente para disfrutar conversaciones, aprender a pensar, a argumentar, a debatir. A que no te vacilen demasiado, vamos. Y que, si te vacilan, al menos te des cuenta.

Y por si fuera poco, me da la oportunidad de aspirar a una plaza de funcionaria docente.

Así que, cuando ustedes entes grises y aburridos que han sucumbido al poder de la dinámica que les envuelve, se encuentren con una persona que les diga que “está estudiando”, jódanse y aprendan.

 

Infojobs, esa fuente inagotable de basura

Estoy suscrita a Infojobs desde tiempos inmemoriables. A mi vida llegó casi todo a la vez: la fiebre de Internet, la búsqueda de trabajo online e Infojobs. Si estabas en paro, todo era uno.

Al principio me pareció que aquello era increíble. ¡Había publicadas miles de ofertas, para toda España! Locurón. ¡Hasta había ofertas para restauradores y asesores pedagógicos! Estaba claro que el que no trabajaba era porque no quería.

Cuando me enteré de que “restaurador” era personal de hostelería, no de arte, y de que “asesor pedagógico” era vender libros por las casas, casi lloro.

Aún así conseguí algunos trabajos. Fue cómo entré en la realidad de los después acuñados “cutrecurres”. Eran ofertas básicamente dirigidas a estudiantes en las que te prometían ganar mucho dinero con comisiones y sin gran esfuerzo. Lo que después se convertía en un trabajo muy temporal por objetivos incumplibles, con un jefe sectáreo y pirado que te exigía que estafases a la gente si querías seguir trabajando.

¿Qué ha cambiado desde entonces en Infojobs?

NADA.

Los que teníamos veintipocos años ya tenemos treinta y tantos, y las condiciones y timos siguen siendo los mismos. Aquellos estudiantes recién licenciados o todavía estudiando que nos emocionamos con aquel portal que te facilitaba la vida, que ya hemos trabajado “de lo nuestro” y de lo del otro, tenemos que volver a Infojobs por las necesidades del momento. Pero como ya estamos de vuelta, sabemos que el 90% de las ofertas que salen son MIERDA.

Yo incluso, en mi línea de mejorar el mundo en el que vivo, les he escrito pensando que a lo mejor, solo a lo mejor, ellos no son conscientes de que las empresas están subiendo empleos del palo en los que incluso se recurre a la estafa piramidal (lo de si te traes amigos a trabajar ganas más por lo que ellos vendan). La respuesta que obtuve fue algo así como “Internet es muy grande, si no te interesa no entres en Infojobs”. Vamos, que el problema es mío.

Y efectivamente, el problema es mío. Ellos siguen ganando dinero como locos, las empresas siguen contratando o teniendo en negro a apaleados desinformados o desesperados. Y después aparece alguien que, oh, sorpresa, encuentra un trabajo que le dura más de un mes.

Cuando pasa eso cantan angelitos en el cielo.

Lo mejor es que sí que hay trabajo, pero no se publica en ningún lado. Hoy en día son los enchufes a cambio de favores (matizo: los buenos enchufes a cambio de buenos favores) los que dominan el mercado laboral. Como en los tiempos pasados, cuando España vivía en el atraso.

Todo esto para decir que a Infojobs ellos le llaman Bolsa de trabajo.

Yo le llamo Bolsa de basura.

El mayor enchufado de la Historia y encima se queja.

En España no se trabaja

No sé si es por efecto contagio de la clase política, pero en España NO SE TRABAJA. Lo sabemos todos, lo vemos cada día.

La gente está a la sopa boba: si son empleados actúan cuando se lo ordenan terminantemente, si son empresarios andan en busca del pelotazo, si son funcionarios se la suda todo.

Españoles: especialistas en desviar marrones y en fingir que se está ocupado.

Acabo de leer un artículo en el que el autor dice con sabia razón que es muy difícil vender la “Marca España” cuando no hay un “Producto España”. Aquí se estila el humo disfrazado de estrategias de marketing rimbombantes, en ocasiones tan pésimas que dan vergüenza ajena.

España da asco. Y no el país como entelequia, sino las personas que lo conforman. Los universitarios se creen dioses, y después salen del país y se los come cualquiera con patatas, tanto a nivel técnico como en cuanto a saber estar e idiomas. Los curritos son siempre los que más trabajan y los más explotados, pero cuando hay que arrimar el hombro hacen mutis por el foro y ya se encargará otro. Los funcionarios son los más comprometidos con la Administración Pública, pero después llegas a un servicio público y las administrativas parecen un corro de gallinas cluecas.

Y la gente sale a protestar cuando les toca a ellos, que si no no mueven el culo ni de broma. Eso sí, para calentar el ambiente los españoles son los mejores. Los oirás quejarse, blasfemar, protestar encarecidamente. Pero a la hora de la verdad buscarán una cabeza de turco que les haga el trabajo sucio. Y si no pues se quedan como están, que entre el subsidio, la chapuza en negro y la pensión del abuelo malo será que no le dé para vivir.

España apesta, especialmente para la gente profesional. Te hundirán con ellos, no lo dudes. Aquí todo te va a costar tres veces más si sabes hacer las cosas. Te odiarán tanto que no pararán hasta verte metido en la mierda como ellos.

Si eres joven y profesional, huye. Aquí no tienes nada que hacer. Si eres un paleto con pretensiones, quédate.

Te irá de puta madre.