Hasta el culo de mi trabajo

Estoy en un Ayuntamiento contratada como Técnico Sociocultural, pero mis tareas se reducen única y exclusivamente a hacer una base de datos con todas las entidades y asociaciones de la ciudad. Llevo haciendo eso 4 meses y estoy que me mareo cada vez que me siento en el ordenador del curro. Esto es una exageración, pero es verdad que estoy harta de hacer lo mismo día tras día tras día… como todo dios, vamos, con la diferencia de que me debo de creer que yo soy especial.
Así que pedí ir a una actividad de otra concejalía que organizan Técnicos Socioculturales -que trabajan como tales- para romper un poco con la rutina y ver algo de mi profesión, y el imbécil de mi jefe va y me dice todo afectado: “Bueno, ya hablamos el lunes” ¿¿Ein?? ¿Pero por qué tanto misterio? Dime que sí y punto coñoooo, que no voy a pulsar el botón rojo, sólo voy a ver como enseñan un museo a chavales de institutooooo.
Y ahora me siento idiota porque llevo rayada desde que salí del curre con el tema porque creo que lo hice mal, no tenía que haberle dicho nada al palurdo jefecillo ese y preguntarle al Jefe de Servicio que es más enrollado y más jefe, y no tan cuadriculado como este cacique que encima es mi Jefe de Departamento y lo tengo al lado toda la mañana. O también podría habérselo dicho el mismo día para pillarlo desprevenido. O el lunes para no amargarme el finde. Cualquier cosa menos hacer lo que hice, y eso que me había dicho a mí misma que no lo iba a hacer hasta la semana, pero nada, mi tendencia a precipitarme se precipitó engañada por un ambiente que se me antojó de buen rollito y propicio para peticiones.
También pienso que me amargo en un vaso de agua, digo me ahogo, me quedan dos meses de curre y tengo que hacer ejercicios mentales de autocontrol para soportar lo que me queda. Ni que fuera para tanto, debo de ser medio retrasada emocionalmente hablando.
Pienso en el lunes y me da un reflús porque tengo que preguntarle otra vez si puedo ir a las actividades estas, ya no sé por qué le dije nada, tienen movidas entre concejalías y ahora yo en el medio, qué carajo ostias, ya me podía haber aguantado picando datos y callarme la puta boca.
Y pienso además en que si no me va a dejar ir pues que vaya capullo, aunque ahora tampoco entiendo por qué pienso que qué capullo porque el marrón se lo trasladé a él que tiene que pedir permiso por mí, y si no puedo ir pues no pasa nada porque en el fondo también me da bastante igual, yo lo pedí por salir un poco de la oficina, tampoco me va la vida en ello. Y sinceramente, no creí que fuera para tanto, pensé que me dirían: “Claro mujer, tienes derecho a ver un poco de lo tuyo, sal y diviértete con tus compañeros de otra concejalía” ILUSA.  Encima me pasa que me jode que hasta las de prácticas tienen más trabajo sociocultural que yo. Y ahora que me centro, ¿qué coño me importa a mí el trabajo sociocultural? Pues una mierda me importa, si en el fondo soy una hipócrita. Y una envidiosa que culo veo, culo quiero.
Y si me dice que sí que puedo ir pues ala, mejor para mí que me pasa más rápido la mañana. Y de paso me escaqueo. Qué morro le echo.

Sin embargo, son las interpretaciones -ERROR- que hago de la situación lo que me trastornan: que si estoy en un entorno hostil (mentira porque superficialmente nos llevamos todos bien), que si en medio de una batalla campal (mentira porque en el fondo les importa una mierda), que si será por mí por lo que no me deja ir, para joderme (mentira porque ya me dirás tú qué puto interés puede tener el tío este en joderme), que si es una forma de demostrar su poder (esto puede ser verdad, pero a ver a mí que coño me importa lo que haga el pobre diablo acomplejado ese), en fin, una serie de improperios irracionales que me están impidiendo disfrutar del fin de semana. TONTA COÑO, ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡QUE ERES TOOOONNNTAAAAAA!!!!!!!!!!!!!!!!
Me quedan tres mil euritos por cobrar y después tengo la paga esa de mierda por haber trabajado seis meses y no pienso volver a pisar un ayuntamiento mientras pueda, me voy a buscar un puto curre normal y corriente en el que haya trabajo y no tenga que estar aguantándole el rollo al compañero petardo y ocioso de turno. Ni ver políticos ni fraudes con dinero público. ASCO.
Aunque me voy a cagar en todo porque en la empresa debe de haber más hijos de puta por metro cuadrado que en ningún otro ámbito laboral. Y analfabetos a saco. Y listillos, y horas extra.
A tomar por culo.
QUIERO SER PROFESORA, POR FAVOR OPOSICIONES, SED CONVOCADAS.
-Amén-

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2 comments

  1. No te amragues ni te envenenes, y mucho menos te autoculpes por estar rodeada de mierda. Releo el post y parece que te quieres convencer a ti misma de que eres tú la que no se adapta, joder, pero es que es normal. Te están tratando como el puto culo, pero entre ellos se tratan genial, te están marginando, dándote tareas absurdas y totalmente dispares con tu puesto de trabajo, no estás aprendiendo nada, no te invitan a las reuniones, ni siquiera te preguntan qué tal estás. Son unos mierdas, para ya de humillarte y tratarte como si tú fueras la escora, busca un sitio donde te valoren como persona y como profesional y no pares hasta encontrarlo. En lo demás no pierdas el tiempo porque no vas a llegar a nada, sólo a automutilarte por ser unos euros más rica. A la mierda. Sigue buscando, que no eres un bicho.

  2. Ottia, ya no me acordaba de esto… Menuda experiencia, buf, fue todo un ejercicio de paciencia y de autocontrol. Me tenía que motivar cada día para soportar las tediosas horas laborales en las que todos hacían que trabajaban un rato, otro rato rajaban de los compañeros ausentes y otro rato a largar de política, politicadas y sindicatos.
    ¿Cómo no vamos a estar como estamos, con el rollo de la crisis y tal? Si es que era visto, pero de esto nos dimos cuenta todos los que estuvimos estos años contratados con dinero del Fondo Social Europeo. No nos daban trabajo. Nos relegaban a una esquina para que no molestásemos. Su único interés era cobrar el suplemento de subvención que les daban por contratarnos. Y eso en todos los ayuntamientos y diputaciones.
    Lo que me afectó especialmente fue ver el intercambio de favores que se establecía entre jefes de libre designación, concejales, asesores de concejales y empresas afines al partido de turno. Y lo cuentas y la gente no te cree. Había días que llegaba a casa mareada, con ganas de ducharme del asco que me daba todo.
    Y las oposiciones, ay las oposiciones…He sido víctima de dogmas ajenos. He perdido el tiempo haciendo lo que todos decían que era lo mejor. He tardado mucho en darme cuenta de cómo funciona ésto realmente, pero al menos lo he hecho. Tengo compañeros y amigos que siguen peleando por una plaza que no se convoca, que ya no saben hacer otra cosa.
    Cerebros desperdiciados, consumidos en la cloaca política, en la fosa séptica del parasitismo español.
    Ahora sigo extraviada, pero al fondo hay luz.
    Resetearse lleva tiempo.

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