Hace tiempo que no vengo por aquí para quedarme un rato…

… Así que ya iba siendo hora.

He estado bastante liada con el tema de la programación didáctica para las opos, por fin terminada, aunque mi trabajo me ha costado no lanzarme por la ventana en algún día de desesperación. Es que fue dejar el curre en el ayuntamiento, lo de hacer las bases de datos en el ordenador, y ala, más ordenador, a preparar la programación de las narices. Ahora, que ya la tengo hecha, noto una gran liberación pero también he de decir que la mitad está plagiada jeje. Y menos mal, porque si no aún estaría ahora con el tercer epígrafe o por ahí.

Estuve jodida de la espalda, tuve que ir a fisioterapia y pasarme dos días en cama como una tullida. Aún me duele algo, pero nada que ver. 50 euros me ha costado volver a erguirme, y aún tendré que volver la semana que viene, así que sumémosle a la cuenta 25 euritos más. Y menos mal que retomé las clases de yoga, son absolutamente terapéuticas. No sé como voy a hacer cuando tenga que prescindir de ellas. Moriré, sin más. O peor, sufriré una lenta y dolorosa agonía postrada en un lastimero catre con meos, cacas y comida esparcida.

Hablando de cacas y de comida, hoy fue la inauguración con pinchito del centro en el que supuestamente iba a trabajar, que me queda al lado de casa, y me invitaron a ir, prefiero no pensar que fue para darme en las narices. Así que allí estuve de paripé rodeada de una panda de hipócritas, funcionarios, políticos, pelotas y enchufados, y algunos todo a la vez, pero allí estuve. Con quienes más hablé fue con las chicas del plan de violencia de género, que están contratadas durante un año para lo de la reinserción social y eso. Siempre acabo con los más desvalidos y pusilánimes, con los supuestos perdedores. Así soy yo. No sé si es un problema de autoestima o de empatía, pero ninguna de las dos cosas me suena bien.

Mi excompañera estaba en su salsa, pero se lo monta bien la cabrona, hay que reconocerlo. Queda bien con todo el mundo, aunque sea medio gilipollas, y cae bien. Cae muy bien, es más, hasta dicen de ella que “es muy graciosa”. Me pregunto si la considero una triunfadora. Es verdad que ha llegado donde ella quería sin gran esfuerzo (funcionaria interina que cobra 2mil eurazos al mes sin haber pasado oposición, y lo más probable es que no la pase y la hagan jefa de departamento así, por arte de magia -a veces pienso que en el ayuntamiento debe de haber un baúl secreto con una espada láser que nombra jefes, porque mira que hay y nadie sabe de dónde han salido).

Que la tía se lo curra, eso no hay duda. Trabaja bien, se relaciona muuuy bien (punto clave) y sabe mandar (es madre y lo de mandar a las madres se les nota). Y sabe dar una de cal y otra de arena, de manera que hace que mantengas con ella una relación ambivalente de que en un minuto la odias pero al siguiente te está untando para que la adores. ¿Ambivalente? No, esquizofrénica más bien.

Como se ha criado en un ambiente clasista y pudiente ha mamado desde la infancia las diversas facetas de la hipocresía, matices incluidos. Y tiene muy dominada la técnica de herir y complacer al mismo tiempo. Tanto que le sale natural.

Yo, por mi parte, sigo muy verde. Estábamos hablando de chorradas de la infancia y conté que de pequeña pensaba que mi madre no era mi madre, que era una mujer disfrazada de mi madre, y que es una cosa relativamente común que le pasa a más niños a edades tempranas, que piensan que son adoptados o que sus padres no son sus padres. Juraría que lo de que es algo común lo leí en algún lado. Y claro, mi compañera ya soltó lo de “ya sabía yo que ibas a decir una de las tuyas jajaja” y todos la acompañaron en su escepticismo, porque las suelta con gracia. Yo, en lugar de reírme y decirle “ayyy, cómo me echabas de menos”, que es lo que deduje que tenía que haber dicho una hora después, me enzarcé en tratar de defender lo indefendible hasta hacer un estúpido y cutre mutis.

Mucho que aprender, mucho. Aplicar el humor es un buen mecanismo de defensa. No lo puedo olvidar.

Me sentí allí como una pobretona, todos con su trabajito chupi piruli y encima estrenando centro. Hay que joderse que con la que más me integré (además de con las víctimas de malos tratos) fue con la concejala. Yo. Con la concejala. Vivir para ver. Es otra marginal, la pobre: fea, chepuda, gorda y con bigote. Y concejala.

Mi excompañera también tiene bigote, y entrecejo, y la espalda torcida. Pero lleva bolsos loewe y pantalones y botas Corte Inglés. Y ropa Zara de la cara. Y cae bien la jodida. Capacidad de liderazgo. Familia pudiente. Militante socialista. Y tan lista. Pero… ¿la considero una triunfadora? ¿Es una triunfadora una persona que ha obtenido lo que quería mediante el servilismo y la hipocresía? ¿Cómo será en su casa, su vida familiar, su vida matrimonial, su vida interior? ¿Cómo será cuando está con ella misma a solas? Yo creo que feliz, que para nada se cuestiona estas paranoyas que me brotan a mí natural, estas chorradas sí que me salen a mí de natural. Espontánea que soy. Aunque ella traga mucho, y a veces me lo reconoció así como de sagrada confesión, y creo que eso la incomoda. También me dijo que era muy nerviosa pero que no se le notaba. Aunque a la gente le hace creer que es tranquila. Creo que nunca sabré realmente como es, acostumbrada como está a nadar entre dos mares.

Lo que sí noto es que la mayoría es gente tan normal y vulgar que si los cogiesen para una estadística daría una media exacta.

Y bueno, pues allí estuve con mi camisa vieja -después me fui a comprar ropa-.

Peeeero sigo cometiendo crasos errores: pío demasiado, critico o me quejo mucho y no aplico el humor o el silencio ante situaciones incómodas. Definitivamente necesito más vida social con gente desconocida, con amigos no vale porque con ellos no te cortas. Aprender a comportarme en situaciones sociales adversas, eso es en lo que me tengo que entrenar. Porque hay cosas que no se pueden decir en todas partes, y yo me descontrolo y ea, mi lengua va antes que mi cocorolo mutilado.

Por lo pronto, para la semana me voy a Santiago a unas jornadas del Consello da Cultura sobre cultura y medios de comunicación. Estoy en fase de exploración de nuevas vías ya que lo de las oposiciones sigue sin convencerme. Ni el horario, ni el sueldo ni su puta madre. En la academia -de la que ya me dí de baja porque me parece que me están tomando el pelo y a mi padre le vienen muy bien esos 130 euros al mes que le cobran- me encuentro rodeada de fracasadas.  Mis profesores son unos listillos. Y el pestazo a desesperación es agobiante. Y a caciqueo.

Nos dijo la profe esta de la academia -que nos da un temario del que algunas cosas son herejías intelectuales de primera clase- que ella entraba a las 8 y media y salía a las 11 y media. Me quedé petrificada. Si me toca a mí un horario así me da algo… ¿qué coño hago el resto del día? Me volvería para cama, total… y eso me hace plantearme que no, que tampoco es lo mío. Que dar clase a gente que, según dice ella, no tiene comprensión lectora me va a desmotivar bastante. Sobre todo si estoy formando para el ámbito laboral, como es el caso de los profes de FP. Dice la profe “esto no es una miniuniversidad, no os equivoquéis, eh??” No ya, con los temarios que nos das a nivel oposición, que parecen para retrasados mentales, no me extraña que no llegue a ser una miniuniversidad. Para eso, los profesores tienen que ser miniuniversitarios. Y de eso pues como que en este país no abunda.

En fin, me estoy liando, quiero decir que para dar clase a chavales me quedo en secundaria, no me cambio a FP.  Yo creo que en la FP, además de conceptos prácticos, hay que dominar una serie de conceptos teóricos fundamentales. Y con dominarlos no me refiero a leer un libro sobre ellos, sino a dominarlos. Si no formas a la gente en condiciones y apruebas a todo dios para sacártelos de encima o porque te dan pena, cuando lleguen al trabajo menudo panorama. Tendran que dominar conceptos para que, cuando hablen con un titulado universitario, sepan de qué les están hablando. Bueno, esto daría para otro post y la verdad no me apetece seguir escribiendo. Sólo decir, para finalizar, que tengo que desplegar nuevas estrategias y que el mundo no empieza y acaba en la administración pública como todo el mundo se empeña en hacerme ver.

Siempre quise trabajar en la tele, y espero reunir las fuerzas suficientes, así como que el karma me acompañe (últimamente me fío mucho de él y es poco traicionero) para matricularme en producción audiovisual, que lo tengo al lado de casa, y empiecen, de una vez por todas, a encajar las piezas. Sin forzar la situación, aprovechando lo que encuentras en el camino.

A veces las cosas están más cerca de lo que parecen, y sólo hay que saber mirar. Una frase hecha a la que estoy empezando a dar sentido y a hacer encajar en mi caótica existencia.

Bueno, hasta otro rollo patatero, aunque nadie me lea. Por lo menos expurgo mis demonios.

(Qué chungo es el Patito Feo este de Disney, yo creo que todas preferimos ser Divinas)

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2 comments

  1. No, mi excompañera no es una triunfadora. Un cacique nunca será un triunfador, a no ser que venga embotellado y se pueda mezlar con cocacola xD

  2. Uy lo de Producción Audiovisual, qué desastre tan espantoso. El día de la matrícula ya descubrí que no quería estar allí. Hacía un calor espantoso y se desmayó una chica, se cayó redonda al suelo. Había allí muchísima gente esperando para hacer la matrícula y personal del centro y, ¿quién fue a ayudar a la pobre chica tirada en el suelo?
    YO.
    Tuve que poner a funcionar a los chavales que estaban en fila para hacer la matrícula, los separé de la zona de la puerta para que le pudiese entrar algo de aire a la desmayada, llamé a un profesor para que consiguiese agua y a todas estas yo con mi escasa fuerza cargando con ella para que no llegase a caerse de todo. Y la gente allí, mirando y a su bola.
    Finalmente la chica se puso mejor, llamó para que la viniesen a buscar, me dio las gracias y se fue. Y al volver a mi sitio en la cola me di cuenta de que ¡lo había perdido! Ver para creer.
    Un amable muchacho me invitó a colarme delante de él y me dijo que ya no había gente como yo. No, ya.
    Al llegar a la ventanilla tuve movida con el director. Yo estaba que rebosaba ira porque el viejo no había movido ni un dedo con el tema de la chica desmayada. Y eso se nota. Es energía liberada sin control, vaya si se nota. Y la energía que desprendía el director era exactamente opuesta a la mía, pero no había atracción sino repulsión suprema. Así que ante mi primera duda sobre un trámite burocrático sacó su arsenal. Ya estaba en su terreno, ya podía luchar en desventaja favorable para él. Y luchó, vaya si no lo hizo. Me obligó a leer un Real Decreto sobre procedimiento de matrícula en FP, un documento público de obligada lectura para futuros alumnos según él. Me mandó para casa diciendo que tenía el folleto mal cumplimentado y que me faltaba una fotocopia de la Licenciatura, que él se negaba a hacerme porque claro, si no le tendría que hacer fotocopias a los demás también. Disfrutaba, le brillaban los ojos.
    Volví con todo bien hecho, porque vamos, yo lo que empiezo lo acabo. Y cuando salió la lista de alumnos admitidos y excluidos, allí no estaba yo. No me tramitó la solicitud, el muy *#?& ¬¬
    Ya no insistí. Era evidente que eso tampoco estaba para mí. Yo, que estuve en la élite intelectual con honores, expulsada sin ser ni siquiera preinscrita de un FP.
    Así se las gastan en Españistán.

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