Dejé el trabajo

No aguanté. Dejé el trabajo, no pude más.

El último trato despectivo me cruzó el cable, 10 días laborables me llevó.

Lo que viví en este tiempo fue más o menos lo siguiente:
– Soledad. Hasta los voluntarios se piran de ese antro de ratas.
– Trato déspota de premios y castigos de orfanato franquista.
– Respirar humo de tabaco en la habitación de trabajo.
– Trabajar con la cazadora puesta del frío que tenía.
– Viví una bronca de órdago con insulto indirecto a mí misma (“Idiota”, concretamente).
– Supervisión de trabajos ridículos y cumplimiento de objetivos imposibles en tareas irrelevantes.
– Trato déspota a personas en inferioridad de condiciones.
– Mentiras a los usuarios del servicio (gente en riesgo de exclusión social).

Resumiendo: muy mal rollo con un trastornado expulsado del Opus. Ni ahí te quieren, pringao de los cojones. Sí, hablo desde el odio.

Me dijo que me iba a hacer una carta de despido y al final me coló la carta de cese voluntario para joderme y que no pueda cobrar la prestación. Mira que buen corazón el hijoputa de la ONG.

A LA MIERDA LA CRISIS, PRIMERO ESTAMOS LAS PERSONAS.

Quiero cambiar de vida y de profesión. La Educación Social cada vez me da más asco en este país de paletos: o funcionarios de culo acomodado o subnormales al frente de proyectos inútiles que quieren vivir de subvenciones.

NECESITO LIBERARME Y SUSTITUIR LOS DOGMAS AJENOS QUE HE IDO INTERIORIZANDO POR MIS PROPIAS IDEAS.

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3 comments

  1. Es la ostia, buscas en Google “dejar el trabajo” o “dejé el trabajo” y no sale prácticamente nada, sólo la peripecia de uno que se fue a Islandia y rollos de latinos a los que les “gritonean” y no saben si dejar el “laboro”, lo peor, no sé si es que Google ha cambiado su motor de búsqueda y ha perdido eficacia o si es que nadie deja los trabajos ya que prefieren ser cadáveres ambulantes que desempleados intranquilos…
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  2. ¿Y cómo no conté lo de que una tarde el opusino renegado llegó borracho? Y que estuvo a mi lado en estado semiinconsciente respirando profundamente como un ogro, los dos solos en el edificio.
    Y no conté tampoco que me persiguió amenazándome por la calle porque le dije que no le firmaría nada hasta que no me diese el dinero que me debía.
    Ni lo más bestia: llamó a la policía Nacional el día que fui a cobrar diciendo que le estábamos amenazando (había venido mi novio conmigo porque vio que me estaba pudiendo la situación. ¡Si hasta tuve que contactar con un abogado!). La Poli allí tomándonos declaración y toda la gente mirando. Encima mi padre hospitalizado. Esa tarde-noche lo operarían de urgencia por una terrible infección de vesícula. Recuerdo este día como de los peores de los últimos años después de que se muriese mi madre.
    No hay duda de que estuve pasando una muy mala racha. Tengo la convicción de que cuando alguien se separa tanto de su camino y de su voz interior, las cosas se complican tanto que te hacen imposible seguir por ese sendero equivocado. Así que, por nuestro bien, deberíamos de vivir de acuerdo con nuestras ilusiones si no queremos acabar en la cueva del bicho malo rodeados de bichos malos.

    1. Uy vaya si no lo conté, hay un post enterito de incidencias. Aún lo leo hoy y se me ponen los pelos como escarpias, oiga.

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