Persecución

 

Sigue a aquel hombre atractivo que camina deprisa, casi tiene que correr para alcanzarle. Para en el kiosco, ella se hace la despistada. Se le engancha la media, da igual. Él cruza el parque, ella detrás circula apurada, no ve la rama del árbol y se estrella sin remedio. Maldiciendo sigue adelante pero tropieza, torcedura, rotura de tacón. Estrés. Aún así sigue, llegando a la estación casi abandona, pero sigue. En la puerta le caga una paloma.

Al fondo, el hombre se besa con otro hombre recién llegado.

Extenuada, con una carrera en la media, el tacón roto, despeinada y con la chaqueta cagada, poco más puede hacer.

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2 comments

  1. Un microcuento en toda regla, pero ya sabe que el más letal de los microcuentos es el de Monterroso: “Y cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí” ;)

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