Tiempos Difíciles

En el 200 aniversario de Charles Dickens que tiene lugar a lo largo de este año, se puede decir que, como en su obra homónima, vivimos tiempos difíciles.

Muy difíciles. Como de antaño.

En mi caso particular, esta época se está convirtiendo en una auténtica prueba de supervivencia y deconstrucción. He tenido que tirar abajo gran parte de las bases sobre las que había fundado mi pequeño sistema para crear unas nuevas que me permitan seguir adelante.

De hecho ahora me estoy ganando la vida cuidando de una anciana. Una señora malcriada y egoísta que me trata como se trataría a una sirvienta en el siglo XIX.

Ya les he dicho a mis allegados que si alcanzo la senectud en unas condiciones de amargura tan profundas, que me maten. Que me maten entera, al estilo Ramón Sampedro.

Hoy la señora tuvo que ir al médico, y fue su hijo también. Allí estábamos los tres y, antes de que llamase el médico a consulta, me dijo: “Tú mejor no entres”.

Toma ya.

Y yo allí, estoica, manteniendo la sonrisa, claro que sí. Hasta la chica que estaba sentada a mi lado miró para la vieja, asustada.

No ha tenido el detalle ni de ofrecerme algo mientras cena, ni un café por la mañana. Nada. Solo mandar y ordenar: a limpiar, a sacarle los zapatos, a ponérselos, a poner la lavadora, a echar la ropa, a fregar el baño. Que si la chaqueta, que si la manta, que si el vestido, que si una faja para la noche y otra para el día.

Y al hijo le dice que no friegue, que ya lo haré yo. No puede verme parada, deja lo que está haciendo para buscarme algo, no vaya a ser. Me dijo ya en un par de ocasiones que no valía para nada, así por lo bajo. Se pone nerviosa porque no sabe pedir con palabras lo que quiere, y ataca. Hasta me dio en el culo anteayer poniendo la lavadora.

A ver cuánto la soporto. De entrada solo son cuatro horas al día (a turnos de mañana y tarde) y me pagan 450 eu al mes. También tengo que ir los domingos dos horas y media. Y su hijo ya ha insinuado que si quiero ir un día para ver cómo la asea la chica del ayuntamiento, para que lo haga yo, deduzco. Me he salido hábilmente por la tangente, y creo que hasta septiembre me dejarán tranquila con ese tema.

Estoy deseando encontrar otra cosa para salirme de esa mierda. También aprovecho para practicar autocontrol, disciplina y paciencia. Sobre todo paciencia, porque si practico la fuerza  a lo mejor mato a alguien.

Y no es plan.

Me miro desde fuera y de verdad que no sé cómo llegué a este punto. Vaya descontrol de vida laboral que llevo.

Prefería la vida de descontrol nocturno que llevaba antes, cuando molaba. Quizá sea hora de recuperar viejas costumbres.

Mientras tanto, practico el mantra de “no va conmigo, págame y calla”.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s