Entrevista de teleoperadora

 

Como todas las desgracias vienen juntas, ayer tuve una entrevista de teleoperadora.

Al principio pensé que era una señal, que como me había quedado sin mi trabajo de redactora se abría otra puerta.

JA.

No era eso, no. Fue una entrevista de mierda con técnicas yankis de mierda y que encima, iba en serio.

Nos citaron a 8 y nos sentaron en una mesa circular. En un extremo de la mesa se sentó la de Recursos Humanos, y al otro lado la de Formación. Estábamos rodeados. La primera hablaba de manera distendida y la segunda anotaba cosas.

Nos tuvimos que presentar y contar algo de nosotros que no tuviese relación con nuestras experiencias profesionales ni con nuestros estudios. Solo podíamos hablar de lo que hacemos en el tiempo libre, familia…

Yo me relajé demasiado. Tragué con todo como una novata.

ESO ES LO QUE PASA CUANDO TE OXIDAS EN EL TEMA ENTREVISTAS: a la primera de cambio, te la han colado. Da igual que te mentalices antes, te la cuelan. Estás desentrenado, susceptible de manipulación.

¿Habéis estado alguna vez en un campamento de verano? Porque la dinámica fue parecida, con el dato siniestro de que nos estaban evaluando, como si formásemos parte de un experimento de los nazis.

Todo parece muy guay, la entrevistadora se ríe, te cuenta su vida, habla de sus maravillosos hijos y de chorradas de clase media, te dice que es para romper el hielo. Y una leche. Están analizando quién sabe qué componentes de tu personalidad. Cuando salí de allí estuve muy tentada a volver para preguntarle qué cojones había descubierto. Que a ver si me ayudaba en mi proceso de búsqueda, porque parece que saben más de uno que uno mismo.

La siguiente prueba ya era difícil, así nos lo hizo saber. Cambió de actitud de manera radical, ya no se reía, tomaba notas. La otra seguía igual, como una momia que escribía, sin interactuar ni con la mirada. Nos dijo que teníamos que venderle a nuestro compañero una serie de producto estúpidos, ante lo que yo no puede menos que escacharrarme de risa. Literal. Que si un pintalabios con sabor a beicon, unas gafas con limpiaparabrisas, un seguro para rotura de medias, un mechero que apaga los cigarrillos. Menuda subnormalada. Nos tuvimos que dar la vuelta, quedando de espaldas a nuestro compañero, y fingir una llamada telefónica.

Como en una dinámica de campamento, vamos. Me pareció tan poco serio que, cuando nos dijeron al acabar el show que solo seleccionaban al único chico de entre todas las mujeres que éramos, me quedé patidifusa, atónita. Flipando en colores.

¿O sea que todo esto les estaba sirviendo para algo? No me lo podía creer.

De vuelta a casa vine pensando en todo lo que había pasado. Visualicé mis equivocaciones, las que pude localizar, porque debí de cometer más de las que imagino. Repasé lo que había dicho el chico que quedó seleccionado. Se le veía suelto, eso sí, y muy persistente. Tenía una correcta dicción y era educado. Nada que yo no fuera o tuviera.

¿Entonces cuáles fueron mis errores? El primero y fundamental: parecía que yo estaba allí de cachondeo. Habían logrado desarmarme, como a una novata. Por listilla. Que es lo que me pasa, que soy una listilla. Y dije la verdad en todo lo que me preguntaron. En lugar de inventarme lo que querían oír, les conté que tiendo a la dispersión, que practiqué yoga para centrarme pero me hice daño en la espalda y lo dejé por miedo, que veía la Street League de skateboarding, que me interesaban las nuevas formas de comunicación que se estaban desarrollando en torno a Internet. La respuesta que obtuve fue “así que eres un poco friki”.

Tócate las narices.

Y la acabo de rematar diciéndole “a lo mejor friki me lo pareces tú a mí, todo depende de cómo se mire”. Riéndome, como ella me lo dijo a mí, el humor que no falte, pero se me notó la mala baba. Es evidente que

BORDÉ LA ENTREVISTA.

El consuelo que me queda es que solo él lo hizo mejor, que las otras fueron tan pardillas como yo, pero sigo sin saber concretamente por qué. Estoy tentadísima de llamar para preguntar, pero no lo voy a hacer. No lo voy a hacer porque en el fondo me importa un carajo, al igual que currar de teleoperadora vendiendo mierdas a gente incauta.

Yo pensaba que iba a ser una entrevista como otras tantas en las que estuve, puro paripé, que al final nos cogen a todos para chupar una subvención y al mes nos echan. Pero se ve que no. Se ve que buscaban a un profesional de la venta. Pues para eso que me hubieran hecho una prueba práctica con el producto de verdad y punto pelota. Tanto rollo enigmático para al final decidir desde la superioridad que soy un poco friki y que no sirvo para vender.

Ayer estuve un poco de bajón. Pensaba que no encajo en esos entornos laborales, que ya estoy deformada. Que haber trabajado entre funcionarios tanto tiempo me ha convertido en una persona que se cree que para salir bien parado de una entrevista de trabajo lo fundamental es caer bien. Pues no, señorita. Hay sitios en los que, además, se trabaja.

Hoy no pienso igual, porque con la agencia de comunicación fui la caña aunque no esté bien que yo lo diga, de hecho así me lo hicieron saber varias veces. Además, me publicaron varios artículos en medios generalistas. Con los niños en el apoyo escolar me lo curré muchísimo, y aprendían conmigo. Ayudando a mi novio en su negocio también me lo tomo en serio. Pero me preocupa en exceso, ya demasiado, tanto que se me pasa la olla de revoluciones y al final “hago de más”.

En fin. Que si el universo me está mandando señales, por mis ovarios que no las pillo. No debemos de estar en la misma sintonía.

Aunque a lo mejor me está diciendo:

1. Sé más humilde, menos espabilá.

2. Deja hablar a la gente, no tengas siempre algo que decir.

3. Sé rigurosa. No te tomes las cosas a cachondeo, ni aunque te lo presenten así.

4. MIENTE COMO UNA CERDA.

4. Sigue buscando. Algo habrá.

Esta última me la pongo de premio de consolación.

Porque lo de dedicarme a la enseñanza o a la escritura ya lo doy prácticamente por perdido. Porque no sé por dónde entrar. Porque no conozco manera de colarme por los resquicios que pueda haber abiertos. Tendría que sacarme el First de inglés, pero no tengo dinero para pagarme la academia. Creo que eso me abriría muchas puertas, sin embargo necesito ingresos periódicos para poder hacerle frente.

Y encima me llega esto al correo, que en vez de animarme, me deprime otra vez.

transformación2

Hasta mañana desde el foso de los orcos salvajes que me arañan la pasión.

Anuncios

2 comments

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s