Me han despedido

Así es. Ayer. En un céntrico restaurante con olas de 10 metros de fondo. De pie. En medio de la gente más pija de la ciudad. Mientras ellos esperaban la comida, a la que no me invitaron. 

Me despidieron eufemísticamente, “Se para la zona”, me dice el lerdo con unas gafas de aviador con reflejos multicolor puestas dentro del restaurante. Serás muy rico, pero eres un pailán. 

“Se para la zona” ¿Que la separe? ¿En trozos? (risas)

Tuve que cortar sus estupideces neoliberales de camuflaje de la realidad con un “¿Me estás despidiendo?” allí, de pie, en medio del restaurante caro, con los de la mesa de al lado atentos, que los vi por el espejo. “Hombree, despedir despedir… yo no lo llamaría así”. Tócate los cojones, mira que eres anormal.

Dije que no me parecía apropiado estar hablando de ese tema en ese lugar y de esa manera, así que la joven escudera me condujo a una zona más apartada. Allí me dijo que si estaban encantados con mi trabajo y todas esas chorradas. Desde luego de mi trabajo queja no tienen: soy la única intelectualmente capacitada de la panda de cenutrios a su servicio. Y universitaria, que diga lo que diga este Gobierno, sigue siendo un plus.

Universitarios a precio de saldo. Condiciones precarias, resultados precarios. El mal del país.

Pero soy idiota. Me comporté como una idiota. Me pilló totalmente con la guardia bajada, baja de defensas. ¿Me lo hicieron a propósito? Tratada como escoria, respondí como escoria. 

ERROR

No mantuve la cabeza fría, no dominé la situación. Tenía yo la sartén por el mango, pero se me escapó de las manos al desestabilizarme el entorno. Mal hecho.

Tenía que:

– Decirle que si le parecían formas de despedir a alguien. 

-Pedirle la carta de despido, que qué era esto.

-Solicitarle mi dinero, que aún no cobré.

-Preguntarle si se creía con derechos sobre mi persona por tenerme contratada o cómo iba la cosa.

Ahora ya pasó. Tampoco quería un enfrentamiento, y menos allí delante de toda esa gente de bien. Así que cedí como una cateta ante los de Madrid. PERO a veces hay que enfrentarse, hay que liarla.

PRINGADA. Tengo que decirlo más: PRINGADA

No sé qué me pasa, en situaciones en las que me están jodiendo tengo una extravagante tendencia a ser comprensiva. Como si tuviera que ser yo la que tiene que suavizar el enfrentamiento, asumiendo la mierda que me echan y listo.

Consolando al agresor. Mentalidad de súbdita.

TENGO QUE CORREGIRLO A LA DE YA. Tuve una oportunidad de oro para practicar y no la he aprovechado. Al contrario, encima voy y les digo que he aprendido muchísimo. 

(Aplausos)

En serio, me hay que poner un puto luminoso en la frente de GILIPOLLAS PROFESIONAL.

Ahora ya fue.

Defenderme. Pelear. Con la mente fría. Pero siempre me pillan desprevenida, joder. 

Resumiendo: hice el panoli y aún no cobré.

Bien por mí.

 

 

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