Oposiciones secundaria, prueba uno superada

Hace una semanita estaba en Vigo penando con los primeros exámenes de oposiciones de Geografía e Historia (Histeria) para profesores de enseñanza secundaria.

La experiencia ha sido lamentable: la habitación de la cutre pensión en la que me alojé para pasar la noche daba a una transitada calle de un veraniego viernes, así que hubo ruido prácticamente todo el tiempo. Afortunadamente, había llevado conmigo tapones para los oídos, pero me los tuve que sacar porque me agobié pensando que a lo mejor no oía el despertador. Además había quedado con una compañera, a la que le tocaba en otro tribunal, en que nos avisaríamos con una perdida para asegurarnos de que no nos quedábamos dormidas, y me empezó un come come en la cabeza relacionado con despertadores, opositoras que se quedaban dormidas y otras estupideces varias que me mantuvieron en vela hasta que la ducha del de al lado dio el pistoletazo de salida para un día que iba a ser muuuyyy laaargooo.

Me gustaría mencionar que la noche anterior estuve sin Internet porque no había manera de conectarme con el wifi. Me tuve que tragar mi obsesión por repasar a Caravaggio y a Boticelli, así que puse el Luar. No sé por qué, pero el incombustible Gayoso se me antojó un ser entrañable y familiar en esos momentos de desesperación.

Horrible. Perdía la chaveta por momentos, y lo sabía.

A la mañana siguiente la cosa no fue mejor, pero mantuve la calma y el principio en mente de “He venido a Vigo a dar una vuelta y entre medias responderé a unas preguntas por escrito”. JAJAJAJA menuda pardilla.

La cita era a las 9 y media. La mierda de hotel en el que estaba (el tipo me cobró quince euros más por quedarme a mediodía dos horas en una habitación con muebles carcomidos y cañerías excesivamente lentas, o sea, atascadas) compensó sus incomodidades con la increíble proximidad al instituto en el que nos iban a examinar: en menos de 10 minutos ya estaba en la puerta. Así que a eso de las 9 y diez me estaba cagando en todo y en por qué no me había fijado el día anterior en lo cerca que estaba para no tener que llegar con tanto tiempo de antelación.

Para colmo me encuentro una ambulancia y un montón de gente alrededor: le dio un patatús a alguien. Qué agobio, cojones. Taquicardia on fire. Esto es un manicomio, no un examen de oposición. Y me venían a la cabeza los niños diciéndome que si estaba segura de que quería ser profesora, que los institutos eran centros psiquiátricos. Jesús, ¿qué coño hacía yo allí?

Cuando la gente llega tan pronto a un sitio, sospecha.

La cita era a las 9 y media y antes de las 9 y diez, hora a la que llegué yo, ya estaba todo dios. Muy loco, ¿no? ¿No sería más normal estar tomando un café por ahí en lugar de en la puerta de un instituto cerrado? Parecía una manifestación de zombies, encima los de los sindicatos andaban por allí repartiendo su mierda. Casi se la tiro a uno a la cara.

Voy a resumir porque ya me estoy viendo tirando de rollo y solo quiero dejarme un recuerdo a mi yo del futuro para ayudarme a tomar decisiones llegado el caso. Así que por puntos:

Los llamamientos. Allí todos apilados como si fuera a Festa dos Queixos. Un calor inhumano, y la gente inerte en su medio metro de baldosa. “Espabílate, empanao, que somos más”, es lo que me daba ganas de decirle a la mayoría de los atontados que estaban allí. Mucho grupito de interinos conocidos vanagloriándose de que no habían estudiado nada y riendo como campeones. Porque ellos conservan su puesto en la lista, da igual qué nota saquen. Es una vergüenza. Daba asco oírles hablar.

Comprendí de una vez muchos de los males que aquejan a la educación en este país ante tanto atorado.

-Los antiguos compañeros de carrera. Qué pena de personas. Uno miraba para mí y se reía, en plan burlón, supongo que para tratar de minarme la moral. Otro me lo encontré al final del partido y me dijo que se le habían insinuado un par de alumnas. Viejos, gordos, calvos y mucho flipao. Yo deseando que me tragara la tierra o al menos que vinieran de una vez los colegas con los que llegué a la tortura, que estaban dispersos por otros tribunales, para pirarme ya a mi casa con ellos :(

-La presentación. El presidente del tribunal es de estos que habla mucho pero no dice nada, así que me volví para mi casa con más dudas con las que había llegado. Encima me entero allí de que es nombrado por la Xunta!! Estamos locos??? O somos gilipollas??? Una sabrosona mezclilla de ambas cosas, como pude comprobar. Y quince días antes, la Dirección Xeral ya tiene el examen práctico, que es el que más peso lleva en la nota. JAJAJAJAJA. Buenísimo. De película de Freddy Krueger.

El sistema. Sin hacer inciso en que no tenemos temario sino una enumeración de temas en los que hay que incluir lo que a ti mejor te parezca, en que los interinos siempre estarán por delante aunque saques un diez, en que cada año se comenta que van a a cambiar esa enumeración de temas, lo que implica que tendrás que rehacerlos, en que el sistema selectivo se suele modificar cada vez que hay una nueva ley educativa y el año que viene entra la LOMCE, en que el examen práctico que íbamos a hacer ya lo tenía la Xunta desde hace quince días, etc. etc., que nos enterásemos 5 minutos antes del examen práctico, previo aviso del presidente sobre que “non nos asustáramos”, de que el susodicho examen iba a durar CUATRO HORAS, fue hasta casi normal.

Tuvimos que huir al baño aprovechando un descuido porque no tenían pensado dejarnos salir de allí hasta las 3 de la tarde. Y eso que el examen ya llevaba rulando por ahí 15 días, insisto, pero que nosotros fuéramos a mear suponía una terrible amenaza a la transparencia del proceso.

Por la tarde otra hora de llamamientos y dos horas más de examen con el sorteo del tema, que me cayeron dos defendibles JAJAJAJJAA casi lloro de risa. No porque estuviera feliz sino porque estaba tan hecha polvo y con la mente tan deteriorada que no iba a ser capaz de sacar adelante con coherencia ninguno. Así de claro. A las 6 de la tarde me dio un mareo que pensé que tendría que volver la ambulancia, esta vez a por mí.

Pero aguanté el tirón, sí, aguanté como una campeona, lanzándome mensajes de motivación. El más potente fue “venga, coño, ¡¡que queda una horaaa!!” Eso sí, a partir de ahí no sé qué narices escribí. Sé que metí la pata en un par de cosas muy importantes y me olvidé de otras que sabía de toda la vida, vamos. Pero solo mantener la psicomotricidad entre la mente y la mano me pareció un logro de atleta olímpico.

Ya veré lo que escribí en la lectura, que me tocará esta semana. Que esa es otra.

CONCLUSIÓN: No me extraña que los profesores estén zumbados. Estas pruebas, diseñadas para el azar y la fortuna (ya que te puedes estudiar medio temario y que no te caiga nada, por ejemplo, o te ponen una esquina de un monumento de sabe dios que época y lugar y allá te va la prueba de arte al carajo, o un bloque diagrama, como fue el caso, y miras al del tribunal con tales ganas de estrangularlo que pa’ qué) no comprueban de ninguna manera la capacidad pedagógica ni comunicativa de ningún aspirante, ni siquiera miden conocimientos. Incluso me atrevo a asegurar que tienes que estar en buena forma física para aguantar sin dormir, sin apenas comer, tirada por ahí fuera de tu casa realizando actividades intelectuales fuera de serie, sin ir al baño y sentadita en tu sitio por todas las horas que arbitrariamente decidan unos burócratas.

Sigue siendo una prueba memorística de los tiempos de Franco, ese que algunos tanto añoran, para las que tienes que saber más que un catedrático de Universidad que lleve toda la vida consagrado a una materia. Por favor. Y después ves a cada pelele dando clase que dices :”joder, qué suerte tuvo que tener este panoli”, y se confirma la teoría de Forrest Gump de que todos los tontos tienen suerte.

Y los enchufados, aunque esta palabra parece que está prohibida. Pues yo lo digo, y con la boca llena: ENCHUFADOS. Ladrones de dinero público. Después nos vienen con rollitos guays de la declaración de la renta. Si no fuera porque vivo aquí, estaría todo el día escacharrándome de risa. Porque nunca vi tanto idiota por centímetro cuadrado. Porque nos dan por el culo y ponemos la vaselina.

En fin, que el que muera pierde.

Yo me propongo una meta: o saco algo con esta experiencia asquerosa o a tomar por el culo todo. Porque ir por ir es tontería. O estantería, como dirían los de IKEA.

 

Otra loca perdida que se creía muy guays.

 

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2 comments

  1. Hola, llege a este blog de casualidad y estoy flipando con lo que pones,que se sabía el examen práctico de las oposiciones de Vigo 15 dias antes es que yo no lo escuche a nadie ,tu donde lo escuchaste?

    1. Pues llama a la Xunta y pregunta, es vox populi 981 54 54 00 y que te pasen con gestión de oposiciones de secundaria.

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