No desperdicies tu tiempo con relaciones que no te dan nada

He pasado largos periodos tratando de recuperar a la gente que iba desapareciendo de mi vida para no perder el contacto. Esos esfuerzos eran siempre realizados por mí.

Sin embargo, cuando era más joven, era a mí a la que buscaban. La gente me quería en sus vidas. Era yo la que no tenía tiempo para atender a todo el mundo.

¿Por qué?

PORQUE ESTABA CENTRADA EN MIS OBJETIVOS.

No tenía ni que pensarlos, ni que escribirlos, ni razonar qué se me daba bien o qué quería para mí. Lo sabía, y punto.

A raíz de la terrible experiencia laboral entre corruptos que padecí en una asquerosa y denigrante administración local (léase ayuntamiento), mis principios se tambalearon y me dio una vuelta la cabeza. No podía creerme lo que había vivido, desfalco tras desfalco al ciudadano para enriquecerse cuatro pailanes.

Hoy este tema está muy de moda, pero yo lo conozco desde el 2001. Al contarlo la gente me tomaba por loca o exagerada, y eso era casi peor.

Cuando empezaba a recuperarme, enfermó mi madre de cáncer y después murió. Me quedé absolutamente devastada y sola.

Y venga más trabajos de mierda en ayuntamientos entre funcionarios y políticos corruptos y degenerados. La ansiedad se convirtió en una constante en mi vida.

Caí en la autoayuda más vulgar, pero me sirvió para darme cuenta de que las riendas de mi estado de ánimo las tenía yo. Una instrucción tan sencilla ¡y nadie me lo había dicho nunca!

De mí dependía elegir qué sentimientos quería tener. Aprendí a hacer introspección sana, a tratar de acallar mi diálogo interno, tan perjudicial y deteriorado. Empecé a salir del pozo negro en el que me encontraba atrapada desde hacía tanto tiempo.

Sin embargo, noto que vuelvo a las andadas. Me estoy contaminando otra vez.

Creo que fue desde la oposición, desde que en diciembre del año pasado me enteré de que iban a convocar plazas para profesores.

Me da asco todo lo relacionado con la administración pública, pero me vi forzada a prepararlas. Por mis estudios y mis esfuerzos anteriores y por mi padre, fundamentalmente. Por mi padre que le da igual que esté viva o muerta. Así de fuerte.

Consecuencia: he perdido el rumbo.

Tengo que aprender de nuevo a resintonizarme conmigo misma. Como la TDT.

Noto que estoy volviendo a las andadas, no tan abajo como al pozo, pero noto que algo no marcha. El trabajo que tengo ahora está otra maldita vez relacionado con la administración pública, y ya he vuelto a ver mierda que no quería ver.

A pesar de todos los casos de corrupción que salen a la luz cada semana, los del ayuntamiento siguen a su puta bola haciendo lo que venían haciendo desde siempre: robar a los ciudadanos sin ningún pudor.

Enchufar, malversar, sobre por aquí, sobre por allá. Y los ciudadanos miran para otro lado porque creen que “a lo mejor un día les toca a ellos”.

IGNORANCIA EN ESTADO PURO que me destroza porque no la doy asimilado. Me mata.

Pero ¿qué hago? No puedo dejar el trabajo.

Así que tengo que controlar mis emociones.

Una de las normas fundamentales que voy a aplicar a partir de YA es alejarme de todas las relaciones que no me aportan NADA.

Con nada me refiero a que:

1. No me dan información de ningún tipo para mejorar mi vida.

2. No me motivan a seguir adelante.

3. No se esfuerzan lo más mínimo por aportar soluciones a mis problemas.

Y alejarme también de todas las relaciones que no solo NO ME APORTAN sino que además ME QUITAN:

1. Quedan conmigo para contarme sus penas y su vida de mierda.

2. Gente que siempre le pasa algo peor que a ti.

3. Gente que siempre vive mejor que tú.

En definitiva: TODA ESA GENTE QUE NO ME HACE SENTIR DE PUTA MADRE DESPUÉS DE ESTAR CON ELLA.

No bien ni más o menos, fíjate que pongo DE PUTA MADRE. Porque voy a sacar lo mejor de mí para vivir la mejor versión de mi vida y no quiero mediocres. O todo o nada.

Así era yo antes de meterme en la cloaca y me iba muy bien.

Lo sentí ayer cuando bajé a la playa que me vio crecer hace tantos años. Reconecté con aquella yo que vivía la mejor versión de sí misma. Sin rompeduras de cabeza, solo hacia adelante. Si algo no iba conmigo, lo dejaba y punto, sin darle más vueltas.

Una tía cañera

Y el trabajo no me consumía la salud,y tenía recursos, y gente alrededor que quería estar a mi lado. Era popular e interesante.

Ahora soy una más del montón: gorda, amargada y con peinado de vieja.

Pero esto va a cambiar y voy a empezar filtrando a la chusma. Aunque me quede sola.

Así tendré más tiempo para mejorarme.

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