Enésima pelea entre dos desquiciados

Este viernes nos pusimos al borde del abismo. Otra vez.

Vas a flipar. Fue de madrugada, a eso de las seis de la mañana. Y no, no estábamos de juerga ni despiertos, sino DORMIDOS.

DORMIDOS.

En esto va el el maromo este que tengo, que a veces es un oso amoroso y a veces un orco salvaje, y se pone a toser, a estornudar y a usar su aparato del asma. Se levanta y se va al baño, pero lo sigo oyendo igual.

Lleva así toda la semana, y sigue fumando y no va al médico.

Yo estaba en pleno congreso, así que la interrupción nocturna fue más que eso. Fue una interrupción simbólica.

Enseguida se me empezó a ir la olla y a dejarme llevar por esa voz de loca que tengo dentro, que me dice que haga cosas de mala persona. Asocié ese ataque asmático-alérgico a las trabas que he ido teniendo a lo largo de toda mi trayectoria profesional, a que, una vez más, cuando estoy en medio de algo  tan importante para mí, va el maromo y me jode.

Mi vocecita de mala persona buscó un culpable de todas mis frustraciones. Y fue él.

Seguidamente me puse a gritar (parece ser porque yo no me acuerdo bien, estaba medio dormida) que ya le valía, que siempre jodiéndome. Que a ver si paraba de hacer ruido, que quería dormir.

Es evidente que el descanso para mí es muy importante.

Y SE LIÓ. Vaya si no se lió. El orco salvaje se desató y empezó a gritar como buen orco salvaje que era. A las seis de la mañana, insisto. “PUTA LOCA PSICÓPATA” y otras lindeces salieron por esa boca animal. Dos portazos de órdago.

Vecinos: hay que joderse.

Y yo también: te vas a enterar, “ESTO ES UN ANTES Y UN DESPUÉS”, ya verás mañana. ¿Me quieres pegar? ¿ME QUIERES PEGAR? (las cosas que te hacen decir los desajustes hormonales cuando tienes un quiste en el ovario).

Un antes y un después.

JA.

Se fue a la otra habitación, gritamos un poco más y seguimos durmiendo, sin estar muy seguros yo creo de lo que había pasado.

Al día siguiente yo de congreso dándolo todo. En la primera ponencia, en la que pusieron un vídeo sobre una experiencia de pedagogía musical y salían niños cantando y bailando, casi me pongo a llorar a moco tendido. Me aguanté porque me preguntó la de al lado si sabía el horario de la mañana.

A mediodía perdí el primer bus, el siguiente no paró y llovía a chuzos.

Y wasap viene, wasap va.

Que si estoy bien. Que si él no va a ir a comer. Que si quiero que me vaya a buscar que llueve.

Había vuelto el oso amoroso.

Me dijo también que si me daba igual que se ahogase, que para mí lo único importante era dormir. Y que por eso había estallado, porque ya no sabe qué está bien y qué está mal conmigo.

A mí me pasa un poco lo mismo: no sé qué le cabrea y qué no. En qué momento se va a poner de 0 a 100.

Esto genera demasiada fragilidad en la relación. Hemos perdido el contacto y parecemos dos desconocidos.

Pero mi vocecita interior no paraba: no te respeta, es un maltratador, te arruina la vida, no te deja progresar profesionalmente, siempre que tienes algo importante para ti, llega él y se jode.

Casi no nos hablamos, pero vimos La Sexta Noche porque había mucha emoción con lo de Rato y después nos fuimos a dormir separados.

Yo me llevé mi mono de peluche y El Poder del Ahora, mi biblia personal, y ahí pude pensar.

En concreto, este fue el párrafo determinante:

(…) Se trata de que te des cuenta de que no hay problemas. Solo hay situaciones, que han de ser afrontadas o que han de dejarse como están y aceptarse como parte de la “cualidad” de este momento hasta que cambien o puedan tratarse de algún modo. La mente crea los problemas, que necesitan tiempo para sobrevivir. No pueden sobrevivir en la realidad del ahora.

Estaba generando más dolor del necesario.

Había sido una riña fuerte, pero sobre todo había sido un síntoma de que algo no va bien. En mí, desde luego, ya sabemos todos que no van bien muchas cosas.

Sobre todo en el plano profesional, que no doy despegado y solo caigo en sitios de mierda.

Y en el plano familiar, la muerte de mi madre me ha dejado bastante desprotegida.

En el plano social estoy totalmente desaparecida y hastiada, solo me interesan eventos en los que pueda aprender cosas nuevas.

Todo esto es un remix que me está quitando salud.

Leo autoayuda, miro vídeos de relajación, de prosperidad, y lo único que tengo es TAL SATURACIÓN que ha llegado el momento de volver a simplificarlo todo otra vez.

Me quedo con El Poder del Ahora y con el blog.

Tengo que huir de Internet. Tiene tanta y tanta y tanta información que no te das cuenta pero te pasas todo el día absorbiendo datos. Llenando la cabeza de ideas sobre lo que tienes que hacer y lo que no.

Horrible.

Así que mi primer paso será apuntarme a un reto de escribir todos los días por la mañana aquí. Contar cosas, lo que sea. Para conocerme mejor ahora y para organizarme. Ordenar los muebles.

Que estoy con el rollo de que si me voy a Inglaterra, que si me monto un negocio por Internet, que si preparo una oposición, que si ayudo con la tienda que si me voy al campo a vivir que si me pongo a dar clases particulares que si me van a llamar de conserje para la Diputación.

COMO UNA CALDERETA.

FRENA. PIANO PIANO.

Vamos allá.

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